PÉRGOLAS

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La Real Academia define como pérgola (Del it. pergola, y este del lat. pergŭla, balcón) al “armazón para sostener una planta”, otros diccionarios definen más específicamente al “armazón formado por dos hileras paralelas de columnas o pilares que soportan un techo de vigas y correas transversales o un enrejado, sobre el que se entrelazan plantas trepadoras (Oxford Dictionaries).

Lo cierto es que en la actualidad este concepto va mucho más allá de la simple función de sostener una planta y son las socias ineludibles de los espacios exteriores cuando se trata de transformar y embellecer patios y jardines. Pueden jerarquizar un ingreso, dividir virtualmente un espacio exterior, generar una zona de descanso pero sobre todo crear un espacio exterior donde la finalidad la propone el usuario.

La estructura es simple y se compone de columnas y vigas y se calculan dependiendo del material, luz a cubrir y altura. Generalmente son estructuras autoportantes resistentes al viento y las dimensiones de sus vigas y columnas obedecen en la mayoría de los casos al aspecto estético más que a lo estructural.

Entre los materiales usuales encontramos en primera instancia la madera en todas sus expresiones ya que es un material noble de fácil mantenimiento y admite una versatilidad inigualable en cuanto a forma y acabado. Son resistentes a la intemperie siempre que tengan el tratamiento y man- tenimiento adecuado.

El hierro y el aluminio proponen una alternativa a la madera y otorga una estructura firme y sólida que dependiendo del acabado, requieren menos mantenimiento que la madera y mayor vida útil. La pérgolas más modernas admiten toldos corredizos, cerramientos de acrílico o policarbonatos o bien mallas reticuladas.

También pueden construirse de mampostería o pórticos de hormigón admitiendo la construcción con materiales prefabricados. La elección dependerá del destino y estilo que se pretende obtener.

Aquí puede encontrar algunas propuestas interesantes y variadas, adaptables a distintos estilos y con funcionalidades diferentes. Mientras elige la suya empiece a pensar en el perfume de las glicinas en primavera, los colores de una linda Santa Rita y por qué no, en la frescura de la parra en las noches de verano.

 

 

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