Una historia Grandes obras

Sánchez-Gil arquitectos

Torre Montserrat
Torre Montserrat

En el año 1987 el arquitecto Alejandro Sánchez deja su San Juan natal, donde cursó sus estudios, para radicarse en la ciudad de San Luis.

Durante los primeros años trabajó en relación de dependencia para organismos estatales, como así también en el estudio de arquitectura GRUPO4.

En el año 1992 deciden conjuntamente con su esposa, la arquitecta Sandra Gil, conformar una Sociedad para iniciar sus actividades como empresa constructora.

Sánchez-Gil arquitectos

Posteriormente hacia el año 1999 conforman SÁNCHEZ – GIL Sociedad Anónima, ocupando los cargos de presidente y vice, respectivamente. A partir del año 2002 deciden incursionar en el campo de los edificios de departamentos en Propiedad Horizontal, habiendo ejecutado hasta el momento: TORRE MONTSERRAT, TORRE PLAZA MAYOR, TORRE MONTBLANC y TORRE BOUSSY; totalizando unos 11.000 metros cuadrados de construcción.

Podemos agregar además, la incursión en Urbanizaciones residenciales, tales como: Santa Isabel y Campo chico; los cuales son barrios cerrados de categoría ABC 1.

Vivir Urbano entrevistó a los arquitectos en su oficina. Entre los puntos que se abordaron en la charla, contaron que hacia el año 2004 advirtieron una nueva necesidad en la gente tales como buena calidad, fácil mantenimiento y seguridad. Así surgió el proyecto de construir edificios en altura en el centro puntano. “Comienzos difíciles, riesgos enormes, se realizó el lanzamiento de la propuesta con una importante campaña de marketing y después de vencer numerosas trabas de orden municipal, se comenzó la construcción del primer edificio, el Montserrat, en la calle 25 de mayo. De ahí en más, varios edificios en altura cambiaron la imagen de la ciudad”.

En sus obras se encuentran diversos materiales y estilos que hacen de cada diseño una obra original y única, predominando el uso de ladrillo visto, revoques de atractivos colores, cornisas y techos con diferentes pendientes, como así también un interesante juego volumétrico que enriquecen cada proyecto. Contaron que mantienen una posición absolutamente respetuosa acerca del paisaje urbano, su patrimonio tanto arquitectónico como natural y que esta postura queda plasmada en cada una de sus construcciones.

Ante la consulta acerca de la situación actual del mercado fueron muy explícitos en afirmar que “el país ha cambiado y sienten que los empresarios se encuentran desprotegidos y a veces hasta perseguidos por sindicatos y organismos oficiales, sumado a la gran preocupación que genera la incertidumbre económica”, pero también con una mirada esperanzadora explicaron que “siempre hay que saber a donde se quiere llegar y apuntar los esfuerzos en ese sentido. Hay mercado para todas las iniciativas de construcción, siempre y cuando sean de muy buena calidad y precios razonables.”

Este artículo se publicó en la edición 0 de Vivir Urbano. Leer la edición completa