A todos nos fascina la magia de ver fuego encendido. Disfrutar del calor natural del fuego, el crepitar de la madera. Nada más hogareño y romántico. Coronando el living, separando ambientes, organizando espacios, una estufa a leña nos ofrece la calidez, la riqueza de su formas y por sobre todo calor del fuego. Innumerable variedad de sistemas y modelos inundan el mercado, a leña abierta, de doble cámara, salamandras y la propuesta del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) nos brindan soluciones económicas y estéticamente muy agradables.
¿Dónde instalar una estufa?
Nunca cerca de puertas o bajo ventanas y recordando que el calor siempre sube, las estufas ubicadas cerca del hueco de la escalera harán que el calor se vaya al segundo piso. Evitemos ubicar un solo calefactor en un espacio con techo muy alto, el calor subirá y la habitación seguirá fría. Antes de construir o instalar un calefactor debemos cerciorarnos si hay corrientes de aire o filtraciones por puertas y ventanas. Ni el mejor sistema de calefacción funciona en un lugar con mala aislación. Es preferible gastar en acondicionar antes que aumentar el consumo de combustibles. Todo sistema de calefacción consume oxígeno. Siempre hay que contar con rejillas de ventilación o airear la habitación. Antes de prender los calefactores a gas deberán ser revisados por un técnico ya que el monóxido de carbono es un enemigo mortal y silencioso.
Estufas rusas
Básicamente se trata de una estufa o chimenea de hogar cerrado y construida con ladrillo refractario que almacena calor de la combustión de leña o de diversos combustibles en los mismos ladrillos que la componen, mediante un sistema de cámaras o laberintos en su interior que retienen el calor, permitiendo la combustión total de los hidrocarburos en suspensión en estos gases. Esto ocurre debido a que la inercia térmica de los materiales no permite que estos gases se enfríen, sino que permanezcan a mayor temperatura en las cámaras internas. Esto da como resultado una combustión limpia y con poco humo visible. Los gases expulsados por el tiro son mucho menos calientes ya que han entregado su calor al ladrillo y son menos contaminantes. La estufa a leña de alto rendimiento -comúnmente llamada estufa rusa- es un artefacto económico y de fácil construcción. Se la considera de alto rendimiento porque tiene una gran capacidad de absorber el calor, acumularlo y luego entregarlo lentamente; la temperatura de combustión es muy alta y el recorrido de los gases dentro de la estufa es muy largo antes de salir por la chimenea. Así, casi todo el calor queda dentro de la casa y además, la combustión es muy completa. Comparando este modelo con una estufa común de hierro, la estufa rusa produce el mismo calor con 100 kg de leña que una de hierro con 400 kg. En http://www. inta.gov.ar/info/intainfo/doc/estufa.pdf encontrará los pasos a seguir para construir la estufa. Este trabajo fue realizado por el INTA Chubut.

Estufas abiertas a leña
Las estufas deben reunir condiciones indispensables para su buen funcionamiento. Máxima irradiación de calor: Se logra inclinando las paredes laterales en un ángulo aproximado de 30 grados o menos hasta la pared posterior. Esta pared se levantará hacia arriba 1/3 de la altura de la boca de la estufa y a partir de allí se inclinará hacia el frente en un ángulo de 60 grados hasta sobrepasar 10 o 15 cm el dintel de la boca de la estufa. La buena combustión: se obtiene teniendo en cuenta las relaciones entre las dimensiones de la estufa, tanto del hogar como la chimenea. En general la superficie o área de la boca será diez veces mayor que la sección de la chimenea. Si la altura de la chimenea es mayor a nueve metros, la relación anterior aumentará a doce veces. Fácil eliminación de los gases de combustión: se obtiene dotando a la estufa de una garganta larga y estrecha, sobre el dintel del hogar y de una cámara de humo. El área o superficie de la garganta no será inferior a la del conducto de humo (chimenea), y su longitud será igual al ancho de la boca del hogar. El ancho no será en ningún caso inferior a los 10 centímetros. Preferentemente, el eje vertical del conducto de evacuación de los gases de combustión deberá coincidir con el eje de la propia chimenea. En caso de no ser así, la campana deberá cumplir la función de canalización de los humos. El punto más alto de la chimenea debe sobresalir al menos un metro sobre las cumbreras u otras construcciones a su alrededor, con su boca protegida ante el viento y la entrada de corrientes de aire, evitando remolinos que entorpecerían la correcta salida de los humos. La sección del conducto de la chimenea no debe ser menor que el 10% de la superficie de la boca del hogar y en lo posible, debe tener sus bordes interiores redondeados y la superficie interior alisada, para permitir el rápido y eficiente pasaje de gases. El estante de hollín, cuyo cometido no sólo sirve para recoger las cenizas y hollín producido por la combustión y que no pudieron ser evacuados por la chimenea, sino que fundamentalmente canaliza las corrientes de aire frío que pudieran descender por el ducto de la chimenea y que dificultarían el correcto tiraje. La base o cimiento de estas estufas estará formada por una plancha de hormigón armado de 10 centímetros de espesor, llevando varillas de 6 mm en malla de 25 centímetros de lado. Frecuentemente en estufas de tamaño grande, se coloca en la garganta una lámina de metal sujeta a un eje, llamada registro, que permite modificar la superficie de pasaje de humos en la garganta, regulando el tiraje o velocidad de salida de los gases de combustión. Existen diversos diseños y mecanismos relacionados a la construcción del registro, según el uso y diseño de cada estufa en particular.






