Institucional Colegio de Arquitectos de San Luis

Firma digital CASL-ULP

foto: Matías Di Mauro / Paula Bizzanelli- Prensa ULP
foto: Matías Di Mauro / Paula Bizzanelli- Prensa ULP

En 4 de marzo del corriente año, el Colegio de Arquitectos firmó un importante convenio con el Instituto de Firma Digital de la provincia. Esto permitirá al Colegio, desde ahora, ser la autoridad de registro apta para emitir certificados a sus matriculados.

El Colegio de Arquitectos de San Luis se sumó a las instituciones que confiaron en la tecnología que brinda el Gobierno provincial, a través de la Universidad de La Punta (ULP), para asegurar la integridad de sus documentos digitales.

A través de la firma de un convenio, el organismo que reúne a los profesionales de la arquitectura se convirtió en Autoridad de Registro Remota tipo II, dependiente de la Autoridad Certificante para la Política de Certificación de Personas Vinculadas. Lo que implica que el Colegio de Arquitectos podrá emitir certificados a sus matriculados, entre quienes se encuentran arquitectos de toda la provincia.

El arquitecto Sergio Puebla Valente firmó dicho convenio por el Colegio de Arquitectos y por el Instituto de Firma Digital de San Luis (IFDSL) lo hizo su director, Carlos Gabriel Varela. Luego, la vicerrectora de la ULP, María Eugenia Gallardo, quien representó en este acto a la autoridad de Aplicación del Régimen Legal de Firma Digital, procedió a refrendarlo con su firma.

“La Firma Digital es una herramienta que nos permite avanzar en nuestra profesión, donde cada vez es más frecuente trabajar con planos y documentos digitales. También es útil para aceitar algunas cuestiones burocráticas y contribuir al cuidado del medioambiente, pero sobre todo permite asegurar la integridad de sus documentos digitales”, comentó Puebla Valente.

Numerosos Colegios Profesionales ya cuentan con esta tecnología, entre ellas, el Colegio de Escribanos, el Colegio de Abogados (de San Luis, Villa Mercedes y Concarán) y el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

Este artículo se publicó en la edición 26 de Vivir Urbano. Leer la edición completa