Una obra Arquitecta Marta Segalá

Calidez y tranquilidad

Calidez y tranquilidad

Esta vivienda, construida en un barrio cerrado posee excelentes vistas de las sierras de San Luis. Se diseñó con superficies amplias y cómodas ya que a los propietarios les gusta recibir a sus hijos y nietos. Si algo resalta a primera vista es frescura y tranquilidad. Esta casa es perfecta para disfrutar del lugar y de una importante visión panorámica, despejada y radiante durante el día y de calidad absoluta e íntima por las noches. Se resolvieron las fachadas con tratamiento de revoques y pintura color blanco que destaca la cubierta de tejas. Esta combinación da mucha sensación de solidez. Asimismo se destaca el pórtico de ingreso, rematado con dos columnas que lo remarcan como un volumen de importancia. Las suaves pendientes del techo, más allá de escurrir el agua armonizan con la imagen tranquila que emana la vivienda y resaltan la sensación de horizontalidad de todas las fachadas unificando el lenguaje formal de la vivienda. El color rojizo de las tejas contrasta perfectamente con el blanco de los muros. De acuerdo a las visuales y a la orientación se optó por ubicar en casi

todos los ambientes amplias superficies vidriadas que actúan como si fuesen cuadros colgados en las paredes que van cambiado de color según el horario y el clima, además de garantizar una excelente iluminación y ventilación natural. Si bien los interiores son elegantes es la sensación de hogar lo que aquí predomina, en oposición a los interiores minimalistas tan despojados y de moda en estos tiempos. Colores ocres, tapicería adecuada a la función del ambiente, cuadros y objetos que personalizan los espacios y los cielorrasos y muebles de madera dan la calidez propia de espacios diseñados para ser vividos en familia, sin duda el estilo de vida de los propitarios. La estufa, organizadora de la zona de estar, nuclea en torno al fuego y propicia la reunión. Una galería-quincho permite disfrutar del patio y la piscina, rodeados de verde. La construcción se realizó por administración directa del propietario, que es un constructor detallista y dedicado, y su esposa, decoradora de gusto exquisito. Los aportes de ambos contribuyeron a lograr una vivienda cálida y acogedora.

Calidez y tranquilidad
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Este artículo se publicó en la edición 35 de Vivir Urbano. Leer la edición completa