Soluciones Tejas solares

Aquí llega el sol

Aquí llega el sol

Después de una larga noche, la energía solar está brillando de nuevo. Su regreso está siendo impulsado por una tentadora combinación de incentivos fiscales, el deseo de los propietarios de reducir sus facturas de electricidad, y la creciente preocupación por la disminución de los recursos naturales. Pero una de las mayores razones para renovar la popularidad de la energía solar tiene que ver con la estética. Hace un tiempo, hablar de energía solar significaba paneles solares del tamaño de mesas de ping-pong colocados en los techos. Pero en los últimos cinco años, la industria se ha vuelto más inteligente desde el punto de vista arquitectónico, ofreciendo tejas de energía solar que se combinan casi sin problemas con los materiales de los techos tradicionales. Estos sistemas, denominados "fotovoltaicos integrados en edificios", combinan células solares fotovoltaicas con pizarra, metal, fibra de cemento e incluso asfalto. La electricidad se genera cuando el sol impacta en una capa semiconductora, habitualmente de silicio cristalino, laminada en la superficie de la teja para luego ser acumulada en una batería. Las tejas de cristal están compuestas por tres capas superpuestas, un vidrio templado de alta resistencia, una película de color que actúa a modo de persiana según incide la luz, y por último las células fotovoltaicas. Aparte de cuidar el medio ambiente y reducir

el gasto energético, una de las ventajas de colocar estas tejas es que a simple vista, no se aprecia que estamos ante un techo solar ni que son células individuales. Se prevé realizar hasta cuatro diseños con colores diferentes que imitan a las tejas tradicionales de cerámica o pizarra. Para lograr la apariencia de los techos clásicos se utiliza un proceso de hidroimpresión, ya que es la tecnología apropiada para tratar materiales especiales. Desde los aspectos técnicos, se muestran bastante resistentes, con capacidad para aprovechar altas temperaturas y redirigir la luz solar, son transparentes y almacenan hasta 14 kWh en las baterías, que también cuentan con un excelente diseño y garantía por una década. Las tejas se instalan sobre un tejado nuevo o existente, y luego un electricista especializado realiza las conexiones de las unidades a la red eléctrica. Se afirma que la eficiencia de la instalación será aproximadamente del 98% y la duración de la cubierta será dos o tres veces superior a la de un tejado normal a pesar que las tejas sean de vidrio. En las pruebas de impacto se comportan mejor que las de arcilla o pizarra. Más que económicas, quizás deberíamos decir muy rentables. Según los fabricantes la energía generada cubrirá casi las necesidades totales de la vivienda. Se espera que el ahorro generado en la factura mensual amortice en poco tiempo, el costo inicial de la instalación.

Este artículo se publicó en la edición 37 de Vivir Urbano. Leer la edición completa