A la hora proyectar esta vivienda no hizo falta más que disponer los sentidos para recibir el mensaje del lugar donde habría de emplazarse, un espacio campestre rodeado de un hermoso paisaje natural. El terreno agreste y las sierras lo hicieron todo.
Volúmenes simples y materiales nobles son, en manos de la arquitecta Daglio, herramientas suficientes para crear esta confortable vivienda que invita a reposar.
Construida totalmente con sistema tradicional con techos de chapa y vigas de madera a la vista, esta vivienda logra un espacio natural y respetuoso con el medio ambiente que la rodea.

Las paredes sumamente sólidas se recubrieron, en las diferentes fachadas con revestimiento plástico texturado color habano y algunos sectores con revoque grueso fratazado, rematando en cornisas que acentúan el carácter horizontal de la vivienda.
Este tipo de revestimiento exterior, además de proteger la casa contra impactos y las inclemencias del tiempo, como lluvia, rayos ultravioletas y granizo, cumple otra función no menos importante que es definir la identidad y la presencia de la casa.
La distribución de los ambientes estuvo hecha de acuerdo a las pautas clásicas, que además de lograr las mejores vistas, favorecen al volumen de dormitorios y al estar-comedor con mucha luminosidad y un efecto de continuidad con las áreas verdes, vinculadas a través de las superficies vidriadas. Así se subraya la sensación de espacialidad.

Estas aberturas fueron proyectadas para permitir la contemplación y el disfrute de las sierras y de los espacios exteriores. que rodean la vivienda. En el interior predominan los pisos de cerámicos siempre en colores terrosos y en las paredes, la gracia de los tintes naturales logran una atmósfera cálida y atemporal.
En cada uno de los ambientes se buscó utilizar materiales naturales, nobles, con buena vida útil. Y el resultado fue la sensación de estar en una casa muy cálida y acogedora.
La elección de los materiales sumadas a una arquitectura de formas simples y puras hacen de marco ideal para todo tipo de decoración cálida y humana. En este caso, los propietarios se decidieron por un estilo vintage, delineado por muebles rústicos, cortinas en colores crudos y tapicería que combina la rusticidad con colores que dinamizan los espacios.





