Una obra

Luces y sombras

Luces y sombras

“La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz. Nuestros ojos están hechos para ver las formas bajo la luz, las sombras… y los claros revelan las formas. Le Corbusier, 1964

Contemplación, reflexión, meditación y estética se transforman bajo un fondo de luz y sombra. Es decir la luz, las texturas y las sombras forman parte de un todo. Para lograr estas atmósferas no se necesita más que la percepción personal y sensibilidad.

La casa ofrece una visión minimalista pero de alto contraste con mucho estilo y personalidad. Es un estilo de vida. Esto requiere simplificar los elementos utilizados, apelando a un lenguaje sencillo, colores puros y líneas simples. Se trata de reducir a la mínima expresión, de eliminar lo que sobra, de abstraer, de reducir a lo esencial.

Luces y sombras

“El interés por el lenguaje formal es una necesidad de dar forma constante a la apropiación de los espacios y su manera de decir contemporánea con la dinámica demanda de incesante transformación.

Sobre esas estructuras permanentes, se despliega la frágil existencia de un léxico y una sintáxis determinados por demandas sociales, modas y/o cambios tecnológicos en contínuo movimiento.”

“Por esa razón, desde el principio, los propietarios de esta vivienda, emplazada en un Barrio Privado al pie de las sierras, hicieron hincapié en su interés por los modos de hacer, por la materialidad y por el dominio de las numerosas técnicas para decir con luces y sombras imágenes elegantes”, agregan los arquitectos.

Luces y sombras

Bajo esas premisas, se generaron ambientes de usos comunes y espacios funcionales de uso privado, bajo un minucioso estudio del detalle tecnológico expresado con la luz natural y artifical.

La construcción se materializó con sistema tradicional, resuelta en una sola planta, donde los grandes paños vidriados, receptan los rayos solares del norte mientras que los servicios se retraen hacia el sur, ambos conectados por un pasillo luminoso central, que juega con los efectos en todo su recorrido.

Los materiales exteriores robustos y rigurosos dan a la casa una sensación de permanencia; en ésta uno siente que está aquí para quedarse por muchas generaciones. Internamente, la sensibilidad del diseño es relajada, favoreciendo la calidez y la riqueza de texturas; un enfoque que encajaba con las premisas de informalidad moderna planteadas por el cliente.

Luces y sombras

Este artículo se publicó en la edición 63 de Vivir Urbano. Leer la edición completa