El dorado en el ámbito de la decoración de interiores tiene múltiples aplicaciones y su elegancia lo mantiene siempre presente cualquiera sea la tendencia de moda.
El brillo del dorado como contrasta con los colores, los materiales y las texturas, resulta un acompañamiento perfecto para lograr un impacto estético y armonioso. Realza el conjunto y lo jerarquiza.
Es una tonalidad muy versátil ya que tiene una gran capacidad para integrarse a cualquier estilo. Luce majestuoso aportando elegancia. Los detalles dorados son destellos de distinción y belleza, tienen el poder convertir una decoración sencilla en una ornamentación significativa. Su rol fundamental es acompañar el estilo, introducirlo en elementos pequeños, como mesas, lámparas de mesa, adornos, marcos de cuadro o almohadones. Dar un toque de gracia a la decoración sin resultar excesivo. Contrasta con los colores oscuros y les aporta luminosidad. Si se combina con tonos neutros el brillo del dorado rompe la monocromia y le da un acento cálido y acogedor.

En ambientes de estilo clásico, en diseños sencillos y lineales, como en espacios minimalistas, maximalistas o modernos deslumbra y se impone en todo sentido. Si bien en la antigüedad fue un símbolo de poder y riqueza, hoy es accesible a todos los presupuestos y solo es cuestión de atreverse a incorporarlo.







