Una mirada Neurointeriorismo

Espacios para el bienestar

Espacios para el bienestar

El neurointeriorismo combina la neurociencia con el diseño de interiores utilizando el conocimiento sobre cómo los espacios físicos, afectan nuestra mente y emociones.

Invita a reflexionar sobre un diseño de espacios que abarque los cinco sentidos y que promuevan el bienestar y la salud.

Un diseño funcional es esencial. Un espacio bien diseñado no solo es estéticamente agradable, sino que también debe ser práctico y adaptado a las necesidades. Para lograrlo es importante considerar la disposición de los muebles, el flujo de movimiento y la accesibilidad a los objetos que utilizamos con frecuencia.

Espacios para el bienestar

La escala, la proporción y la distribución espacial influyen directamente en la sensación de amplitud o contención, y también en el sistema límbico, impactando en la regulación emocional y el bienestar de las personas en un entorno.

Maximizar la entrada de luz natural tiene beneficios significativos para nuestra salud y bienestar. Es recomendable utilizar una combinación de luces cálidas y frías para crear diferentes ambientes según la actividad que se realice. La luz cálida puede ser ideal para áreas de descanso, mientras que la luz fría puede ser más adecuada para espacios de trabajo.

Se ha demostrado que los acabados naturales, como la madera y la piedra, activan circuitos neuronales que favorecen la relajación.

Espacios para el bienestar

El uso de materiales no tóxicos, sostenibles y naturales, como madera, pinturas libres de compuestos orgánicos volátiles (COVs) y textiles orgánicos minimizan el impacto ambiental, mejoran la salud de los ocupantes y aportan una sensación de calidez y conexión con la naturaleza.

Las plantas mejoran la calidad del aire y pueden reducir el estrés mientras que los materiales orgánicos como la madera, bambú o las fibras naturales ayudan a crear un ambiente acogedor.

La teoría del color aplicada al neurointeriorismo indica que los tonos cálidos pueden estimular la interacción social, mientras que las gamas frías inducen un efecto calmante. La saturación y el brillo determinan la intensidad de la respuesta emocional, por lo que su aplicación debe ajustarse a la función específica del ambiente.

Integrar texturas naturales en los muebles y en la decoración pueden transformar un espacio, haciéndolo más armonioso y equilibrado.

El neurointeriorismo debe integrar aspectos como la acústica, la ergonomía, la integración multisensorial y la memoria espacial. Son variables claves en la configuración de un espacio. Aplicar estos principios permite diseñar interiores que no solo sean estéticamente bellos, sino que promuevan un impacto positivo en la salud y bienestar.

Este artículo se publicó en la edición 86 de Vivir Urbano. Leer la edición completa