En estos días escuché una entrevista a Fito Páez donde hizo referencia a la importancia del tiempo. Más allá del papel y del piano, que también son materias centrales, dijo que el tiempo era lo más importante. Dio como ejemplo a ciertas canciones que esperaron años para estar en el espacio de un álbum.
Me fue inevitable no identificar a la arquitectura con este pensamiento.
La arquitectura necesita de tiempo para decantar. Necesita de días enroscados y noches desveladas. Necesita de pausas y de dedicación.
“Está en etapa de meditación” escuché decir a un colega en estos días haciendo referencia a un proyecto, y me pareció un pensamiento muy indicado, de esos que hay que guardar para aplicar en la vida, y en el diseño. El diseño no es para ansiosos.
La arquitectura necesita del tiempo para ser, y engaña al tiempo luego, abusando de él en todas las formas. Es un arte atemporal, como la música. Vive en el pasado, en el presente y en el futuro.
El pasado escondido en la arquitectura es una gran enciclopedia del hombre. Estratos de historia se suman en la arquitectura construida, permitiendo leer e interpretar una época.
El presente es curioso con lo que fue, buscando arquitectura de inspiración y enseñanza; y es curioso lo que puede llegar a ser, soñando a lo grande. El futuro prometedor nos da la ilusión de diseñar espacios que imaginamos se disfrutarán día a día, pensando en esa sensación de vivir.
Un espacio único, de querer estar ahí. Lo mismo que uno siente al escuchar esa canción, estar en el momento y lugar indicado.
Quien diseña arquitectura añade a su vida las vidas de todas las épocas. Hace del tiempo un gran cómplice. Se inspira en el pasado, diseña en el presente, pesando en el futuro. La máquina del tiempo existe, en la arquitectura y en la música.
“La verdad es que ya aprendí a esperar que se escriba sola la canción. Cada cosa en su justo lugar. Dale tiempo al tiempo.” (Fito Paez)
PD: Buscá compartir tiempo con un arquitecto. Tiene ilusiones, es soñador. Cree que un espacio, que ideas y poesías construidas, pueden cambiar el mundo.



