Una mirada Arquitecto invitado

Jorge Chuchan

El espacio arquitectónico en el que estamos inmersos va desde el pequeño cubículo de trabajo o del rincón de cocinar hasta los límites de una ciudad y sus suburbios. El paso de la escala absolutamente individual a la colectiva o urbana marca la diferencia entre los términos “arquitectura” y “urbanismo”. Valga esta diferencia elemental y no ortodoxa simplemente por entender que entre ambos términos cambia la escala de referencia que es: persona… sociedad. En estos puntos suspensivos que separan los términos o extremos de la escala se ubican referentes intermedios como ser: grupos sociales, industriales, barriales u otros que caracterizan un sector.

A medida que la escala aumenta, las funciones y usos varían y se complejizan, conforman lo que se llama usualmente “red” o trama urbana. Ahora bien, se dirá, ¿que tiene que ver conmigo este asunto? Mucho tiene que ver si se piensa que esa red se teje con el hilo de las actividades y necesidades individuales; que no es una simple suma de ellas sino una interrelación y que, en definitiva, la ciudad nace de ella.

Desde el primer agrupamiento de chozas se refleja la necesidad de la convivencia por intereses comunes elementales: alimento y defensa.

Como dije en anteriores artículos, se puede leer una cultura a través del tiempo en la arquitectura y por supuesto, la de sus relaciones a través de la estructura de las ciudades. Y en las de nuestro tiempo esa estructura es de alta complejidad.

El aporte para la solución de conflictos derivados de la complejidad, generalmente queda en manos de instituciones, especialmente del Estado. Pero ello no es suficiente ya que se atiende solamente a las “necesidades” más apremiantes, quedando los “requerimientos”, más complejos y menos urgentes, como tema ha ser planteado y/o solucionado por la iniciativa privada, individual o de grupo.

Este es el tema y por el que tiene que ver cada uno y el por el que me refería a esa escala de grupos. La propuesta de necesidades y también de soluciones en sectores por parte de los individuos que lo conforman, es uno de los mayores aportes que se pueden hacer para la convivencia en nuestras ciudades con redes de necesidades muy complejas.

Desde la propuesta y ejecución de barrios de viviendas hasta la creación de centros culturales o educacionales, todo es posible si se suman y estructuran las iniciativas individuales y grupales.

Y…. Como dije más arriba, eso se lee en una ciudad.

Publicado el 9/3/94 en la columna del ICCED, del Diario de la República.

Este artículo se publicó en la edición 4 de Vivir Urbano. Leer la edición completa