Bastaría, tal vez, con decir que cada uno estaba en lo suyo, que trabajábamos en proyectos distintos e incompatibles y que la idea de producir algo juntos no era, siquiera, una posibilidad remota, para describir el momento.
Pero bastó que germinara una idea original, que surgiera inevitable el ímpetu de buscar nuevos itinerarios en la superación personal para que se tensara la cuerda de la sagacidad y la sensación de que algo importante podíamos hacer, se materializara.
Un llamado, una consulta y una reunión informal resolvieron rápidamente las cuestiones técnicas, las otras, las honorables, ya fueron salvadas entre nosotros hace muchos años.
Estaba claro, entonces, que esta utopía mediática no iba a ser una aventura individual, sino la conjunción de tres disciplinas distintas al servicio de un objetivo único e innovador. Así, hace exactamente un año, nació VIVIR URBANO.
Un año, siete ediciones, 365 días o cualquier otro patrón de medidas sería la herramienta adecuada para cuantificar el sacrificio y la pasión puestos en este proyecto.
Decidimos ser la revista de la construcción de San Luis y lo logramos, prometemos mejorar y lo haremos.
Llegamos a la edición de este número, con la certeza de haber respetado las premisas que nos habíamos impuesto, en todas y cada una de nuestras publicaciones:
Ser respetuosos con nuestros lectores.
Ser serios en el tratamiento de proyectos y obras de nuestros profesionales.
Ser intelectualmente honestos al momento de opinar.
Ser extremadamente estrictos con la responsabilidad asumida, tanto con nuestros colaboradores como con nuestros auspiciantes.
Ser, en nuestro afán de permanecer, inequívocamente íntegros.
Mucha gente, profesionales, técnicos, comerciantes e instituciones, todos los días, desde su lugar colaboraron con nuestro crecimiento. Nosotros, desde el nuestro, se lo agradecemos infinitamente.



