A mediados de 1994 un grupo de personas, promovido principalmente por la Prof. Lucía Piccoli de De Paoli, se propuso trabajar en la integración de jóvenes y adultos en situación de desventaja biológica y social (discapacitados mentales, físicos y sensoriales), principalmente por medio del trabajo. Así nacía la Fundación San Francisco de Asís y su Taller Protegido de Producción que, dado su crecimiento y prestigio como empresa social, basado en la calidad de sus productos y servicios, ha sido declarado de Interés Municipal.
Las botellas plásticas, como las de aceite, gaseosas, agua y otro tipo de bebidas ya son un elemento común del paisaje rural y urbano. Sin embargo, no las encontramos integradas a los asentamientos sino como elementos contaminantes en las orillas de caminos, solares, playas; bordes de quebradas y ríos.
Con un poco de imaginación, las botellas plásticas son un material de desecho de muy bajo costo que pueden ser usadas para la construcción, ya sea como relleno o aligerante de losas y planchas o también para la construcción de muros y divisiones.

Debemos saber que las botellas no son una opción para la construcción de muros estructurales, por lo cual sólo sirven de relleno entre vigas y columnas estructurales o para muros que no sean portantes. En cualquiera de los casos, las botellas vacías no prestan la resistencia necesaria para soportar peso, pues una vez sujetas a presión, éstas colapsan, por lo cual se deben rellenar. Una buena opción de relleno son bolsas de plástico flexible y blando.
Para la construcción de muros con botellas de plástico, debemos colocarlas a lo ancho, de manera que permitan la construcción de muros más estables. También es importante alternarlas para que queden uniformes; es decir, que al observar la hilera la base de una botella alterne con la tapa de otra botella y así sucesivamente. Debemos pegar las botellas de la misma manera que se pegan los ladrillos o adobes de barro. En realidad éstas no quedan pegadas al barro o al cemento, pero este material forma una matriz que ayuda en la estructura total del muro.
El número de botellas de plástico que utilicemos va a depender de su tipo y tamaño, pues es muy importante que usemos siempre el mismo tipo de botella para la construcción. Para un metro cuadrado de muro, empleando botellas de litro y medio necesitaremos entre 80 y 100 botellas.

Una vez terminado el muro de botellas de plástico, lo cubrimos con malla de gallinero y lo revocamos o aplanamos tal como se haría con un muro de material normal. El material de revoque puede ser un mortero 1:4 (es decir que por una parte de cemento agregamos cuatro partes de arena y el agua necesaria para la mezcla) o se puede emplear barro, de acuerdo a las preferencias de los constructores y la disponibilidad de recursos.
Proponemos dejar siempre una “ventana de la verdad” o espacio donde se observen las botellas para que las personas que visiten la obra terminada se den cuenta del material que hizo posible la construcción y se entusiasmen con el uso de éste.
De igual manera podemos usar botellas de vidrio en la construcción de muros no estructurales o portantes, dejando algunas áreas sin revocar que nos permitan el ingreso de luz natural a los espacios internos.



