Relajarse dentro de la comodidad del hogar ha sido una demanda permanente de la última década. Aliviar las tensiones y aquietar la mente se ha vuelto una necesidad para contrarrestar el estrés de la vida cotidiana. Es por eso que han cambiado las prioridades a la hora de definir los espacios. Hoy una fuerte premisa de proyecto es la creación de ambientes cómodos e íntimos donde reencontrarse con el cuerpo, lograr armonía y mejorar el estado de ánimo.
En esta búsqueda de placer las necesidades y preferencias son muy variadas, como así también, las dimensiones y presupuestos. Lo importante es no resignar la idea y lograr dentro de las posibilidades efectivas, ese lugar que tanto se anhela.
La principal protagonista es el agua en todo su esplendor, predominante, elemental. La vida que fluye a través de ella; permanencia, renovación y purificación. Complemento natural en cualquier ambiente de paz y tranquilidad.

Existe una gama de recursos que pueden aportarle distincion al ambiente, tales como: Color, textura, mobiliario, paisaje, tecnología, iluminación, alturas, transparencias, niveles o sonidos, para mencionar algunos.
¿Qué es lo nuevo?
Elementos que permitan conectarse con las demandas internas y lograr armonía. Por ejemplo la incorporación de obras de arte que aportan elegancia y subjetividad al ambiente. Incluir mobiliario tales como revisteros, sillas o sillones. Combinar texturas y recrear un espacio para el descanso con simples colchonetas o poltronas.
Trabajar la transparencia con el uso de visuales direccionadas al jardín o al cielo, conectarse con la naturaleza y el universo. No olvidar la iluminación porque colabora en la integración de los colores y agrega cualidades a los espacios generando efectos agradables y adecuados.

Música relajante o bien sonidos de la naturaleza contribuyen a la calma y la restauración. Y además los aromas, que generan emociones y mejoran de inmediato la percepción.
Todos y cada uno de estos elementos pueden crear un lugar con personalidad, donde reencontrarse con el propio equilibrio y agasajarse, solo, o en compañía, donde simplemente se trate de disfrutar.






