Una obra

Transformar y preservar

Transformar y preservar

El edificio está ubicado en un área periférica al centro comercial de la Ciudad de San Luis. El entorno inmediato, céntrico y comercial es de baja densidad y actualmente en proceso de transformación, esquina tradicional de la ciudad, en la intersección de Calles Ayacucho y Mitre. Nos planteamos que el conjunto sea un atractivo en si mismo desde el punto de vista comercial y sea un lazo entre la actividad comercial incipiente de la calle Ayacucho y el uso residencial de la calle Mitre. Se proyectaron unidades comerciales y oficinas de mayor superficie a las disponibles en la zona, para ampliar la oferta de alquiler y la adaptación a cualquier rubro comercial o administrativo. El tratamiento de continuidad que se le dio a la fachada es el punto clave que permite vincular la obra nueva con el entorno. Rectificar la línea municipal del edificio existente y llevarla a 2.50m agregando casi 1.00m respecto a la de calle Ayacucho y generar de este modo un edificio en “L”. El vacío que esta forma genera es utilizado para espacio de estacionamiento y como pulmón verde al cual ventilan los locales de la contra fachada. Cabe destacar que el gran valor arquitectónico y patrimonial de la casa italianizante de la construcción original fue determinante a la hora de programar el partido y la resolución formal. Si bien, por cuestiones estructurales, la misma fue demolida en su totalidad (hecho que no estaba contemplado hasta el comienzo de la obra), es importante destacar que el nuevo proyecto no sólo rescata las piezas importantes de su estética, sino que los incorpora para resaltar puntos de interés. El uso del color en las fachadas manifiesta la intención de preservación. Grandes paños blancos de estilo “neo italianizante” resaltan sobre la construcción moderna pintada de negro que se desdibuja casi desapareciendo y jerarquizando el estilo de una importante época de la arquitectura. Todos los accesos a locales y hall coinciden con esta sucesión de pórticos pesados ornamentados que van ritmándose entre espacios vidriados neutros y permeables destinado a vidrieras. La obra se construyó con sistema tradicional de estructura independiente con ladrillo cerámico hueco no portante en frente y en los muros de los locales. Los tabiques divisorios de oficinas con sistema de construcción en seco para permitir futuras remodelaciones. Sin duda, recuperar estos antiguos edificios es el camino para volver a tener una ciudad con historia.

¿Cuál fue el aporte italiano a la arquitectura argentina?

Con el arte y la técnica arquitectónica italiana, la arquitectura argentina adquiere un refinamiento y una perfección nueva como si la fórmula de Leonardo, el "obstinado rigor", fuera la ciencia secreta de cada arquitecto, de cada constructor, de cada albañil. La gran inmigración trajo a los albañiles italianos que llevaron el sentido de la proporción, de la bellezay del arte por todo el País. Se elevaron casas con patios pompeyanos, con pilastras; cornisas, frontones y arcos de medio punto, como si de repente toda Argentina se hubiera convertido en una parte de Italia. Arquitectos como Tamburini, cuyo Teatro Colón es una obra cumbre, constructores como los Besana, que levantaron el Palacio del Congreso o albañiles como Gaspare Pedroni, constructor de inmumerables obras, volcaron su saber y su pasión para construir edificios en una República abierta al progreso. En cada barrio de la Argentina, centenares, miles de casas "italianas" como las que elogió Le Corbusier en 1929, otorgaban a sus habitantes y a las ciudades una calidad de vida en la cual la belleza y la armonía eran los rasgos dominantes. En esas casas anónimas, en esos palacios monumentales y en esas escuelas, iglesias y hospitales tan italianos que aún se elevan sobre el suelo argentino, también está una parte importante de nuestra identidad. Son tan nuestros como italianos, son parte de nuestra historia compartida.

Transformar y preservar
Transformar y preservar
La casa italianizante original
La casa italianizante original
Fachadas
Fachadas

Este artículo se publicó en la edición 15 de Vivir Urbano. Leer la edición completa