En Juana Koslay tenemos dos vías rápidas de circulación vehicular, las que cada vez cuentan con más semáforos, no siempre bien sincronizados, además se colocaron cordones y conos en las esquinas que obligan a disminuir la velocidad sobre la ruta para poder girar y llegando a la curva anterior al Puente Derivador, se establece la velocidad máxima de 20 km/h.
Estas medidas han entorpecido el descongestionamiento rápido del tránsito y han convertido a estas importantes arterias, vías de servicio no sólo para Juana Koslay sino para las localidades aledañas, en avenidas de barrio.
Quizás se hizo esto por algún fundado temor a la velocidad, quizás se haya hecho en resguardo de los peatones, pero lo cierto es que mientras el Gobierno de la Provincia realiza autopistas para permitir una circulación cómoda y segura, en Juana Koslay se hace a la inversa.

Lejos de evitar accidentes, las medidas terminan, en muchos casos, provocándolos. Es por eso que ambos accesos deberían tener carteles indicativos de la velocidad máxima autorizada y mínima permitida, porque en realidad también circular a una velocidad inferior a la permitida ha sido causal de innumerables accidentes.
¿Por qué no se ponen en funcionamiento la colectora en la Aguada de Pueyrredón y se mantiene dicha arteria con una velocidad máxima y mínima adecuada al uso de la misma? ¿Se evalúo el funcionamiento de los cordones y conos en la Avenida del Viento Chorrillero y la prohibición de estacionamientos? ¿Por qué no se pintan sendas peatonales y también se educa a los peatones? ¿Se estudió la colocación de dársenas de estacionamientos para colectivos o seguirán estacionando en cada parada sobre la ruta? ¿Por qué no se sistematiza el Río Chorrillos para descongestionar la Avenida del Viento Chorrillero?
Indudablemente hay que repensar, de acuerdo a las características urbanas que necesariamente tiene que adoptar la ciudad, dado su importante y sostenido crecimiento, en cómo se accede y se sale de la misma en mejores condiciones de seguridad ante todo.

La consigna es promover el debate entre los habitantes de la ciudad, sus autoridades y profesionales del urbanismo y encarar un estudio vial serio, evaluar el funcionamiento actual de la red vial en términos del nivel de prestaciones que brinda a la comunidad. De esta manera no tendremos tantas preguntas sin respuestas


