Los Países Bajos (Holanda) es un país precursor en desarrollo sostenible. El municipio de Rótterdam quiere ser la ciudad más sostenible del planeta y para ello ha apostado al proyecto de la Constructora VolkerWessels, (empresa europea de una trayectoria de más de 160 años en el mercado) para experimentar e implementar la primera bicisenda a partir de pavimento plástico.
El proyecto tiene como fundamento reutilizar el plástico recuperado del mar y plantas incineradoras, que además del reciclaje tiene la finalidad de limpiar los océanos de este material.
"Estamos muy entusiasmados con el desarrollo de Plastic Road", dice Jaap Peters, de la oficina de ingeniería del consejo municipal. "Rótterdam es una ciudad abierta a la experimentación y adaptaciones innovadoras. Tenemos un laboratorio de calle disponible donde innovaciones como ésta pueden ser probadas".

El municipio de Rótterdam ha ofrecido a VolkerWessels un área de un bici carril para poner a prueba su proyecto en un plazo de tres años. Y por supuesto VolkerWessels pretende acortar los tiempos y pavimentar las carreteras de todo el mundo.
PlasticRoad (camino plástico) es un pavimento de plástico 100% reciclado de piezas prefabricadas y ensambladas in situ que tiene muchísimas ventajas tanto desde el punto de vista de la sostenibilidad como de construcción y funcionalidad. Su interior está formado por espacios longitudinales que permitirían el tendido de cables y tuberías, además, sensores de tráfico o cualquier otra instalación sin necesidad de romper el pavimento.
Es prácticamente libre de mantenimiento y se estima con una vida útil tres veces mayor al actual asfalto. No se ve afectado por la corrosión ni el clima por lo cual es más resistentes a los agentes nocivos y al desgaste. Soporta temperaturas desde -40 grados a 80 grados centígrados y es resistente a la corrosión química.
¿Por qué reemplazar el asfalto?
En estudios realizados en las últimas décadas han afirmado que los miles de kilómetros de pavimentos en el mundo contaminan el aire, el suelo y el agua.
Los procesos en que interviene el asfalto liberan 96 millones de toneladas de dióxido de carbono y los químicos del asfalto se filtran hacia las napas contaminándolas. Siendo especialmente dañino el benzopireno, hidrocarburo potencialmente cancerígeno.
El impacto ambiental que genera el funcionamiento de la maquinaria necesaria para los múltiples procesos de construcción y reparación de caminos y carreteras, también es un factor relevante a la hora de pensar en abandonar el asfalto.
Fuente: http://en.volkerwessels.com



