Un Sismo es la vibración de la Tierra producida por una rápida liberación de energía a causa del deslizamiento de la corteza terrestre a lo largo de una falla geológica.
Toda obra civil sometida a la acción de un sismo sufre deformaciones, así se haya previsto la estructura para resistir un sismo o no. Los movimientos del edificio son complejos, dependen del tamaño, las cargas o peso de cada estructura.
Ante un sismo, las cifras de víctimas serían muchísimo más altas de no ser por la estricta normativa antisísmica que desde hace décadas se aplica en la construcción. Normativa imprescindible ya que la gran mayoría de las muertes tras un terremoto se produce por el derrumbe de los edificios y no por los movimientos sísmicos.
La norma de aplicación en nuestro país es el Reglamento INPRES – CIRSOC. Dado el régimen federal de nuestro país, en las obras públicas y/o privadas de carácter provincial o municipal, son las autoridades provinciales o municipales competentes, las encargadas de velar por el cumplimiento de la reglamentación. Hasta el presente, la mayoría de las provincias han adoptado esta normativa.
No es posible construir una estructura totalmente antisísmica, por eso el término no es adecuado. Las normas sísmicas vigentes establecen mecanismos para el diseño de estructuras que minimicen el riesgo de colapso ante un sismo. Lo que se estudia es la probabilidad de que no se produzca el colapso de la estructura.
Las premisas básicas, que obedecen los reglamentos en vigencia son las siguientes: 1-Evitar pérdidas de vidas humanas. 2-Proteger bienes y servicios. 3-Reducir daños en los componentes y evitar perjuicios en la estructura durante los sismos de mediana intensidad. 4-Evitar daños en la estructura y en los componentes de la construcción durante los sismos de frecuente ocurrencia. 5-Evitar que se originen colapsos y daños que puedan poner en peligro a las personas o que inutilicen totalmente las estructuras durante sismos severos de ocurrencia extraordinaria.
Estas premisas se orientan fundamentalmente a dar el tiempo suficiente a los ocupantes de una construcción para que puedan evacuarla en condiciones de seguridad.
En base a estas premisas se diseñan las normas sismo resistente, que son universales pero a la vez se ajustan a cada país según su condición (zonas sísmicas). Por lo tanto es más acertado hablar de estructuras sismo resistentes, pues lo que se hace es bajar la vulnerabilidad o minimizar los efectos de los sismos.
Los materiales son cruciales a la hora de construir la vivienda sismo resistente. Una mejor calidad de los materiales y un adecuado y estricto procedimiento de ejecución, mejora la capacidad de absorción de la energía producida por el movimiento sísmico.
Es muy importante la buena calidad del hormigón y el acero para que el edificio pueda absorber las fuerzas sísmicas. Todo es importante en una obra, desde las fundaciones hasta el último nivel. En lo relativo al suelo, es imprescindible realizar un estudio de suelo y verificar con un profesional las condiciones del terreno y contar con el asesoramiento correcto en torno a la calidad de materiales y una mano de obra cualificada y calificada.
Construir una casa o un edificio sismo resistente no es tan costoso como se piensa, habitar un espacio seguro es más importante que el costo.
El ahorro que muchas personas pretenden hacer al disminuir la calidad del hormigón armado o la cantidad de hierro no es significativa en relación al costo total de obra y esto disminuirá gravemente la resistencia de la estructura de una obra. Debemos considerar que la mano de obra significará el mismo gasto esté mal o bien hecha la construcción.
Para toda obra lo fundamental es garantizar que en el diseño y durante la construcción se cumplan las normas técnicas vigentes y que desde el diseño y en todas las etapas de la obra haya un profesional competente.
Estos artículos que se difunden por revistas dentro del ámbito profesional, también deben ser conocidos fuera del ámbito de la Arquitectura y de la Ingeniería, dado que la gran mayoría de los problemas de obra, se originan con comitentes, (propietarios), que encaran sus obras por administración, SIN ASISTENCIA de un profesional. Posteriormente a la aparición de falencias, recién se recurre al profesional como asistente de emergencia.



