Una historia

¿Cúando se construyó el primer barrio de San Luis?

Con las sierras de San Luis al fondo, el barrio "Nacional Evita". Fotografía: José La Vía (Archivo histórico)
Con las sierras de San Luis al fondo, el barrio "Nacional Evita". Fotografía: José La Vía (Archivo histórico)

Transcurría 1942 y San Luis vivía una época de esplendor, sobretodo en la parte edilicia, con nuevos edificios públicos y elegantes residencias particulares. Progreso que sin embargo ocultaba, según el diario “La Reforma” de junio del mismo año, la grave problemática del déficit habitacional. Una demanda que recién comenzaría a ser atendida en 1951, con la entrega del primer barrio obrero levantado en la Provincia.

Para el editorial del periódico en aquel momento, el “dinero tirado” al construir Tribunales y el Palacio Legislativo, debería haberse destinado a un propósito “más útil como las viviendas populares”. Idéntica opinión le merecían dos nuevas capillas erigidas en la ciudad ”una de un lujo inusitado”, decía, a la vez que desalentaba la iniciativa de dotar al Municipio de su propia sede, sin antes abocarse a la ejecución de las casas que estaban haciendo falta.

El mayor obstáculo que afrontaban los trabajadores para edificar, eran los muy bajos salarios, planteaba “La Reforma”. Con una población en aumento, cuyo número de acuerdo al Censo Nacional de 1947 era de 25.157 habitantes, San Luis finalmente emprendió una política habitacional, a fines de la década del 40.

Barrio "Sosa Loyola", en plena obra. Fotografía: José La Vía (archivo histórico)
Barrio "Sosa Loyola", en plena obra. Fotografía: José La Vía (archivo histórico)

Construidos prácticamente a la vez, siempre ha persistido la duda entre los vecinos sobre cuál barrio se entregó primero. ¿Fue el “Sosa Loyola” o el “Nacional Evita”? Ambos estaban en plena obra a principios de 1950 al norte de la ciudad, en un sector rodeado de quintas. Uno era financiado con fondos del gobierno provincial y el otro gestionado por la Fundación Eva Perón, a través del Banco Hipotecario.

Según lo destacan crónicas periodísticas de la época, corresponde al grupo de 134 viviendas levantadas en la entonces prolongación de calle Colón (actual avenida Justo Daract), el mérito de haberse anticipado en la entrega de las unidades a sus adjudicatarios. Sólo faltaban pequeños detalles de terminación, cuando en el transcurso de 1951 ya empezaron a mudarse allí algunas familias.

De 1, 2 y 3 dormitorios, la edificación de las casas estuvo a cargo de una sociedad que conformaron las empresas constructoras Ucciardello y Klusch. Su característico techo de tejas a dos aguas, respondía al modelo “chalet californiano”, que indentificó a los proyectos habitacionales ejecutados durante el período peronista, entre 1947 y 1955.

Vivienda que integra el barrio de Los Cuarteles, inaugurado en enero de 1942 junto a la Guarnición Militar.
Vivienda que integra el barrio de Los Cuarteles, inaugurado en enero de 1942 junto a la Guarnición Militar.

El mismo estilo “misión” que había sido importado desde los Estados Unidos, es el que encontramos en el barrio “Nacional Evita”. La obra la ejecutó la empresa del Ingeniero Saua y en total se levantaron 100 viviendas, en cuyo entorno también se buscó revalorizar los espacios verdes, mediante el armado de jardines delanteros con una gran plaza. Además del techo de tejas a dos aguas, estas casas de 2 y 3 dormitorios contaban de un amplio comedor, cocina, pieza de servicio y una galería al frente que muchas aún conservan, con sus aberturas de madera originales. Las primeras 10 fueron cedidas a personal del ejército en 1953 y el resto se entregó meses después, mientras estaba en proyecto el B° San Martín, al oeste de la ciudad a la vera de la entonces Ruta 7.

Pero para terminar de despejar toda clase de dudas sobre el interrogante inicial, bien vale mencionar que no fue el “Sosa Loyola” ni “Nacional Evita”, el primero en construirse en San Luis. Sobre calle Sarmiento antes de llegar a la escuela Córdoba, se halla una manzana con sólo 20 viviendas. Este barrio conocido como de “Los Cuarteles”, pertenece a la guarnición militar y se inauguró tempranamente junto a todo el complejo, en enero de 1942.

Daniel Atalivar -”Coco”- Funes tiene 87 años, y así como recuerda el nombre completo de todos sus compañeros de 1° grado, cita el día exacto en que llegó a vivir al B° Sosa Loyola: un 8 de agosto de 1951. “Las casas todavía estaban en construcción, yo me había casado un año antes y necesitaba un lugar donde irme a vivir”, agrega sin demorar.

Frente de una de las viviendas en el B° Sosa Loyola
Frente de una de las viviendas en el B° Sosa Loyola

Cuando se mudó junto a su esposa Amada Justina Pereira, la zona ya tenía servicio eléctrico y agua corriente, pero ningún vecino. “Recién al tiempo arribó ´Tito´ Puglisi”, comenta quien por entonces era el único habitante de las 134 viviendas y extrañaba la bulla de sus otros 15 hermanos, a la que estaba acostumbrado.

Empleado en el Ministerio de Obras Públicas, salía temprano por la mañana a pie -o en bicicleta- por calle Colón, que desde Av. España al norte era de tierra. De su sueldo todos los meses separaba parte del dinero, para reunir los $1.150,80 de la cuota fija de la casa, que pagaba de manera semestral en el Banco Hipotecario.

La vivienda de Funes originalmente tenía 2 dormitorios, living comedor, cocina, baño y lavandería. A los años y ya con 7 hijos, le sumó galería, cochera, lavandería y 2 habitaciones más. También en el fondo armó una huerta, donde su suegro le pasó el arado para plantar maiz, zapallo y tomates, junto a frutales como uva, manzana y duraznero. Tampoco faltó allí el gallinero.

El estilo "chalet californiano" en una de las casas del "Nacional Evita".
El estilo "chalet californiano" en una de las casas del "Nacional Evita".

Sobre el tipo de construcción de la casa, destaca la calidad de los materiales empleados. Y como prueba, muestra el revoque exterior que es el original, “nunca se tocó” afirma. Lo mismo que el techo de tejas, que pasado el tiempo selló las juntas, pero jamás se llovió. “De económica nada tenía, -insiste- si hasta el ladrillo de 30 era de primera”.

Otra de las características que remarca Funes de estas viviendas, es que se entregaban con pinos y ligustros en el frente. Además de tener una cortina de eucaliptus, que fueron plantados sobre el lado sur y oeste, para atajar al barrio del fuerte viento Chorrillero.

Cuarto año de la escuela Paula Domínguez de Bazán comenta Gladys Funes que cursaba, cuando junto a sus hermanos, entre quienes ya no estaba “Coco”, que se había mudado al “Sosa Loyola”-, fueron a habitar con sus padres en 1953, el barrio”Nacional Evita”. “La casa era enorme -dice-, tres dormitorios y un gran comedor”.

Con una familia tan numerosa y aprovechando el amplio patio que tenían las viviendas, una de las primeras tareas que encaró su papá, que trabajaba en lo de Bona, consistió en armar una prolija huerta. Allí además de cultivar verduras, llegó a cosechar hasta sandía; plantó frutales y levantó un parral.

El primer año en el barrio, Gladys iba a pie a la escuela por la mañana y también a la tarde para hacer las prácticas en el primario. Próxima a graduarse como maestra nacional, recién en 1954 tuvo la posibilidad de emplear el colectivo que comenzó a pasar por Av. Aristóbulo del Valle.

“Dio la casualidad que al andar mi padre por la zona, dijo ´esta casa me gusta, y cuando le adjudicaron resultó ser la misma”, señala mientras recuerda nombres como Rocatagliatta, Zavala, Limpozzi, y Milesi, que eran vecinos militares, además de las quintas de Gardella, Fioretta y Alossi que estaban al frente, cruzando Sucre.

En cuanto a los detalles de la vivienda, Gladys subraya la calidad de los materiales empleados y en especial las aberturas de madera y los herrajes.

“Hay que dar una vuelta por el barrio, para ver la cantidad de casas que aún conservan las mismas puertas y ventanas de entonces”, invita a corroborar el dato.

Extracto de la nota ¿Cuándo se construyó el primer barrio en San Luis? Fuente: http://inbicible.blogspot.com.ar/2016/02/cuando-seconstruyo-el-primer-barrio-en.html

Este artículo se publicó en la edición 31 de Vivir Urbano. Leer la edición completa