Dentro del campo de la construcción tiene muchas aplicaciones como la fabricación de piezas constructivas como vigas, ventanas, suelos, muebles, también morteros aligerados y mantas aislantes, además de ladrillos térmicos y cemento. Las cualidades de la fibra justifican su uso como contribución real al ahorro energético y la mejora de calidad de vida. Es un excelente aislante térmico y acústico, además de regulador de la humedad.
Los materiales para la construcción de cáñamo, probados en laboratorio, confirmaron ser dos veces y media más fuerte que los de madera MDF y los tableros de cáñamo son tres veces más elásticos que los de madera teniendo la ventaja de que el agua no penetra en ellos. Como aislante es un material de muy baja conductividad térmica. Su valor aislante es de 0,040 W/(m*K) logrando eficiencia en el ahorro de energía y por tanto de dinero. Es capaz de reducir los consumos de calefacción hasta en un 40%. La capacidad de absorción acústica es muy alta (0,7 sobre 1), gracias a su densidad y porosidad. Determinar su espesor es importante para lograr la absorción acústica deseada. Los aislantes térmicos de poro cerrado, como el poliestireno expandido, extrusionado o del poliuretano, tienen un resultado acústico pobre, por la nula absorción acústica de estos materiales.
La lana de cáñamo, está elaborada en su totalidad con fibras y se utiliza para relleno de juntas. Su resistencia y durabilidad no pueden ser igualadas por ninguna otra fibra natural.

Las mantas de cáñamo están compuestas por un 85% de fibras de cáñamo y un 15% de fibra termofusión. Se aplica como aislante y es de sencilla colocación. Es reciclable, estable en el tiempo y de resistencia natural a insectos y roedores. Tiene muy buena resistencia mecánica y se utiliza en cubiertas, paredes, cámaras con muy buena adaptación.
El fieltro de cáñamo en rollo está producido con un 100% de fibras. Cumple su función aislante debajo de soleras o soleras con calefacción radiante, en juntas de dilatación o bajo una tarima flotante. Vienen en rollos de de 1,00 m x 25 m o bien en forma de bandas de 10 cm x 5 m.
La cañamiza es la viruta del tronco de la planta y se puede utilizar como aislamiento térmico en desvanes y rellenos, tambien como árido en el hormigón o enlucidos ligeros. Permite realizar hormigones que no sobrecargan demasiado las estructuras. Estos hormigones aislantes poseen el interés de combinar buenas propiedades de aislamiento mientras conservan una buena inercia térmica, son no irritantes y biodegradables.

El concreto de cáñamo es admirado por su durabilidad y eficiencia. Es más ligero, barato y resistente que el hormigón, también tiene resistencia al moho, los insectos y al fuego. Es una mezcla de núcleos leñosos de la planta y cal, éste tiene la virtud de ser muy versátil; sirve para la producción de ladrillos, bloques, estuco, y también para ocuparlo como pasta de sellado. Es un material de carbono negativo, es decir que durante su producción se puede llegar a destruir más dióxido de carbono del que se genera, debido a que el cáñamo es una de las plantas que más CO2 absorbe durante su cultivo, y llega a compensar el que se genera durante la producción, distribución, puesta en obra y reciclado.
Los morteros de cáñamo son de cal y cáñamo. Tienen la propiedad de ser aislantes térmicos, acústicos y reguladores de la humedad ambiental. Son buenos tanto para cubiertas transitables como no transitables. Resistentes y de gran inercia térmica para realizar revoques gruesos o para nivelar paredes con grandes desperfectos. Su variedad con cañamiza fina se usa para revoques delgados con fines decorativos.
Los paneles prefabricados están compuestos de fibra de cáñamo y tierra. Su espesor puede ser de 12 ó 14 cm y sus formas pueden adaptarse a las necesidades de cada proyecto, posibilitando distintas piezas como paneles de cerramiento, paneles con huecos para puertas y ventanas, dinteles, etc. Las piezas son resistentes a la intemperie por lo que pueden funcionar como muros de fachada.

Los ladrillos de cáñamo se componen de tierra comprimida y fibras de cáñamo, son portantes y aislantes al mismo tiempo. Se admite su uso en la ejecución de muros estructurales para edificios de tres o más plantas. Pudiendo emplearse también en la formación de tabiquería interior. Se trabajan con mortero de cal hidráulica natural y arena. Los revoques empleados en el revestimiento de este tipo de muros son morteros elaborados también con cal hidráulica natural y admiten terminado de yeso en interiores.
Se pintan con pinturas a base de silicatos (sin aditivos), minerales, cal grasa en pasta, (hidrato) o vegetales para garantizar la máxima transpirabilidad y compatibilidad con el soporte. En interiores, se pueden dejar a la vista, mientras que en exteriores se recomienda el revestimiento, especialmente en zonas con muchas precipitaciones, para evitar la humedad.





