Una historia

Amancio Williams

La casa del arroyo
La casa del arroyo

“La ciudad debe devolverle al hombre lo que le quitó: la luz y el aire, el espacio y el tiempo”

El célebre arquitecto modernista se refiere a la imperiosa necesidad de planificar el crecimiento de las ciudades. “Se ha congelado una estructura urbana que no parece servir al hombre, su destinatario, sino antes bien, agredirlo.“

Considerado uno de los arquitectos más significativos de la historia argentina, Amancio Williams (1913-1989) se basó en tres ejes para sus diseños: la tecnología para generar formas poéticas, la preocupación por cuestiones climáticas y funcionales y la mínima aplicación de ornamentación. Los esquemas temáticos de Le Corbusier, la tendencia clasicista y la atención al detalle de Mies van der Rohe también influyeron en sus proyectos. Con el tiempo, estos conceptos fueron explorados y refinados. Desde sus primeros proyectos, Williams abordó los programas contemporáneos con una actitud innovadora, basando sus diseños en una paciente investigación. Estos proyectos se difundieron en las principales publicaciones internacionales de diseño después de la Segunda Guerra Mundial.

Foresta artificial
Foresta artificial

Siempre preocupado por la calidad de vida y el urbanismo incluyó una constante en sus proyectos, concebirlos como edificios que liberan el suelo, que lo tocan lo mínimo posible, para de esa manera poder devolver a las ciudades lo que le pertenece, dejando el suelo disponible para el traslado, el deporte y el esparcimiento para lograr un equilibrio perfecto entre el hombre y la naturaleza. Algo que según él, debía ser una condición de obligado cumplimiento para todos los arquitectos e ingenieros de la época. Cada uno de sus proyectos es el fruto de una profunda investigación, empezando por entender el problema que se plantea, analizar las dificultades que éste puede acarrear y mediante un proceso meticuloso de pensamiento, de diseño y de aplicación de la ciencia y la tecnología en todos sus campos (muchas veces, una tecnología aún por inventar), llegar finalmente a una propuesta, siempre alejada del convencionalismo y altamente innovadora. Quería utilizar a la arquitectura moderna como un vehículo de comunicación, que emitiese representaciones de progreso y de eficiencia técnica. Con una intención ejemplar y excepcional, Williams trató la problemática de la arquitectura y la sociedad moderna planteando nuevas soluciones que traspasaron los límites.

La casa del arroyo

La casa sobre el arroyo (1945) en Mar del Plata sintetizó muchas ideas significativas para Williams y representa probablemente su sello distintivo: un enfoque sintético del diseño se combina con un cuidado minucioso de cada detalle. Él manifestó que “esta casa encarna sus actitudes clasicistas, como una forma en el espacio que no puede negar la naturaleza.” El hormigón está expuesto y texturizado mediante procedimientos mecánicos y químicos: la forma, la estructura y la calidad son una unidad. Dos pilares soportan la estructura tipo puente y la curvatura del edificio se integra al paisaje.

Foresta artificial

La Bóveda Cáscara es un sistema de hormigón armado diseñado por Amancio Williams que, es capaz de soportar cargas extraordinarias y de mantenerse en equilibrio. Sólo necesita una única columna y ofrece muy poca resistencia al viento. Desagua por su centro a través de la columna hueca y es elevada por gatos hidráulicos hasta su posición final.

Espectáculo y sonido
Espectáculo y sonido

Mas allá de tendencias, Amancio Williams sigue teniendo resonancia en la arquitectura inspirando a arquitectos de la talla de Norman Foster, como se ve en la estación de servicio Repsol y el pabellón de la expo Shanghái 2010.

Espectáculo y sonido

La Sala para el espectáculo plástico y el sonido en el espacio, desarrollada entre 1942 y 1953, fue resultado de sus inquietudes provenientes del campo de la acústica y produjo un objeto arquitectónico autónomo y extraño a las tradiciones del tema. Williams exploraba una idea radical: el concepto de un espacio que pudiera asegurar idéntica percepción del sonido a todos los espectadores. El volumen de la sala, definido por la rotación circular de su sección, resulta semejante a un “gran trompo” en equilibrio sobre su vértice y fué planteado mediante una cáscara de hormigón armado.

Este artículo se publicó en la edición 69 de Vivir Urbano. Leer la edición completa