Una historia

La casa chorizo – El patrimonio modesto (Parte1)

La casa chorizo - El patrimonio modesto (Parte1)

Las obras de arquitectura que pueden considerarse de patrimonio arquitectónico son las que, debido a una multiplicidad de razones, no todas de índole técnica o artística, se consideran que, sin ellas, el entorno donde se ubican dejaría de ser lo que es.

Los italianos inmigrantes se destacaron por un dominio casi absoluto en las distintas ramas del gremio de la construcción, lo que explica la llamada “arquitectura italianizante”. Constructores, albañiles, herreros, carpinteros; marmoleros, modelistas, vidrieros, bronceros, niqueladores y yeseros conformaron un numeroso cuerpo de artesanos cohesionado y articulado por tradiciones seculares.

En menos de medio siglo, se multiplicaron por diez la cantidad de edificaciones, con una coherencia que se acentúa con la distancia retrospectiva de la mirada. La clave era un tipo arquitectónico de extraordinaria ductilidad: la “casa chorizo”, denominación que implicaba la disposición de cuartos en hilera sobre la medianera de lotes alargados. La casa chorizo constaba de cuartos de dimensiones homogéneas vinculados por puertas sobre el extremo distal de la medianera, con una comunicación a la galería lateral. Se articulaba con dos cuartos mayores, la sala al frente y el comedor como límite de un primer patio, y un conjunto de cuartos de menor superficie y altura para los servicios que definían un segundo patio.

La casa chorizo - El patrimonio modesto (Parte1)

Este tipo edilicio podía organizarse en diversas configuraciones: la casa chorizo propiamente dicha de dos o tres patios; la casa con patios centrales en el caso de los lotes más amplios; las casas de alto, en dos plantas con ingreso lateral independiente. Su gran flexibilidad permitía usos mixtos aún en sus formas más sencillas: negocios u oficinas al frente, vivienda del propietario en planta alta.

La casa chorizo, con antecedentes pompeyanos y andaluces, es el resultado de la adaptación de pautas básicas de tradición mediterránea a las restricciones impuestas por el loteo; este mecanismo sorprendentemente dúctil determinó las reglas de una industria de la construcción que proveyó las puertas, los perfiles de hierro para las bovedillas, las barandas y las columnas de hierro para las galerías, los mosaicos calcáreos con guardas, la colección de moldes para la decoración de fachadas y cielorrasos que se vendían por catálogo con medidas estandarizadas.

Las casas chorizo conformaron de un lado y del otro de las calles un paisaje que parece homogéneo pero que de cerca llamaba la atención por la variedad de elementos decorativos tales como: columnas, pilastras, capiteles, claves, arcos, frontis, balaustres, cornisas, ménsulas, guirnaldas, moños, medallones, cuernos, máscaras, conchas marinas y hasta algunas mascarillas diseñadas especialmente.

La casa chorizo - El patrimonio modesto (Parte1)
La casa chorizo - El patrimonio modesto (Parte1)

Este artículo se publicó en la edición 75 de Vivir Urbano. Leer la edición completa