Una mirada Paisajismo

La conexión perfecta

La conexión perfecta

Hacer una fogata puede ser muy divertido para toda la familia. Se pueden contar historias de fantasmas, cantar canciones y hasta cocinar.

Pocas cosas son más placenteras que sentarse alrededor del fuego pero además aporta calidez, originalidad y estilo a cualquier espacio exterior.

La idea de fogata al aire libre es simple pero elegante, moderna y acogedora.

La conexión perfecta

Con fogatas grandes o pequeñas se puede convertir el patio, balcón o terraza en un lugar agradable para el entretenimiento o el descanso.

Las fogatas pueden ser permanentes ofreciendo un toque de lujo y estilo a los espacios al aire libre o bien portátiles permitiendo jerarquizar distintos espacios en diferentes ubicaciones.

Los materiales más utilizados para las fogatas incluyen piedra, estuco, baldosas y ladrillos, o con un criterio más moderno, acero Corten, inoxidable o cobre que proporcionan una estética moderna que es tan práctica como hermosa.

La conexión perfecta

Esta enorme variedad de opciones permite combinar con el diseño general de cualquier sitio.

Tradicionalmente se pueden encender quemando maderas limpias y secas o para mayor comodidad, instalar un sistema que funcione con gas.

Cuando se trata del tamaño y el estilo se puede elegir entre una variedad de formas. No tienen que ser siempre circulares, pueden ser cuadradas, en forma de L, triangulares o con una forma totalmente personalizada.

La conexión perfecta

Una fogata es un punto focal importante en el diseño del paisaje de áreas exteriores y de acuerdo a la ubicación es posible disfrutarlas visualmente desde los espacios interiores de la vivienda.

La incorporación de un muro alrededor puede agregar espacio adicional para sentarse y también darle al área una “sensación de habitación.”

Se deberá tener en cuenta la dirección en la que sopla el viento, información esencial que ayudará a determinar hacia donde irá el humo, y las normas de seguridad establecidas en el código urbano local.

La conexión perfecta
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Este artículo se publicó en la edición 75 de Vivir Urbano. Leer la edición completa