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Hormigón reforzado con fibras

Hormigón reforzado con fibras

Las fibras incorporadas al hormigón son un elemento de refuerzo que modifica las propiedades mecánicas, por lo tanto, a diferencia del concreto convencional resiste mayores deformaciones, lo que resulta en una mayor ductilidad, es decir, mayor capacidad residual, lo que se cuantifica midiendo la absorción de energía.

Las fibras se incorporan a la mezcla siguiendo las recomendaciones de secuencia y tiempos de mezclado, según el tipo de fibra. Al distribuirse de forma aleatoria en el concreto, propician un puente a través de las grietas que se pueden presentar cuando aún está fresco, y cuando endurece proporcionan mayor ductilidad en el post-agrietamiento. Como respuesta se obtienen ventajas adicionales: aumento de resistencia a cambios de temperatura, colabora en soportar los esfuerzos de tracción y el producto se vuelve más compacto, uniforme y adquiere mayor firmeza.

El tipo de fibras a utilizar dependerán del tamaño y a base de que material se realizan. Las más comunes son las de fibras metálicas, de vidrio y de polipropileno y cada una se utiliza para fines específicos, y en una dosificación exacta.

Los hormigones con fibras metálicas se emplean en conductos de humo, en el revestimiento refractario de hornos, tubos y túneles. Las de uso más común son las de acero que aumentan el módulo de elasticidad, económicamente son accesibles, incrementan la resistencia a tracción y mejora el soporte a la tenacidad o la fatiga.

Las fibras de polipropileno elevan la resistencia a flexión y evitan daños o fisuras en el hormigón en caso de retracción y tolera mejor el impacto. Los hormigones realizados a base fibra de vidrio resaltan por su resistencia a la tracción y poseen un elevado módulo de elasticidad.

El hormigón reforzado con microfibras (polipropileno, polietileno, nylon o vidrio) mientras que con macrofibras (de acero o naturales y diámetro de más de 0.3 mm) evita la fisuración del concreto endurecido, y aún agrietada, la estructura pueda seguir resistiendo cargas.

Las fibras solo sustituyen al acero de refuerzo cuando la cuantía del acero sea menor al 0,8%, o sea en mallas electrosoldadas para losas y pavimentos.

La cantidad de fibras que se agregan al hormigón define la firmeza ante futuras alteraciones estructurales.

Están avaladas por normas ASTM A 820 fibras de acero para refuerzo de concretos; ASTM C 1116; ASTM 1609 método de ensayo reforzado con fibra, entre otras.

Este artículo se publicó en la edición 81 de Vivir Urbano. Leer la edición completa