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La calidad del agua de riego

La calidad del agua de riego

El agua destinada a riego posee sales en suspensión que se suman a las propias del suelo. Dependiendo del tipo y cantidades de ellas, será la calidad del agua, por lo tanto no todo tipo de agua es útil para regar. Altos niveles de sales dificultan o impiden la absorción de agua por parte de la planta.

Es recomendable realizar un análisis de la calidad del agua de riego, en el que se determinarán parámetros como por ejemplo la dureza del agua, que básicamente, es la cantidad de calcio y magnesio que contiene. Ambos son nutrientes esenciales para las plantas, pero cuando sus niveles son elevados, puede generar inconvenientes en el sistema de riego, por ejemplo acumulación de sales (sarro) en goteros.

La sodicidad se refiere a la concentración de sodio y, en cantidades elevadas representan un peligro para la estructura de los suelos inhibiendo el crecimiento de las plantas.

La salinidad es la cantidad total de sales que están disueltas en el agua. Se determina mediante la conductividad eléctrica, temperatura y profundidad. La salinidad varía con el grado de evaporación del agua del suelo. Al evaporarse el agua disponible, las sales se concentran en el suelo generando muchos inconvenientes en las plantas, principalmente en la zona de raíces. La planta absorberá poca agua y los síntomas serán similares a los de la sequía.

El pH del agua es la medida de acidez o alcalinidad y varía de 0 a 14. El pH ideal oscila entre 6,5 y 8,5. Por encima o por debajo de estos valores, pueden aparecer problemas de contaminación o de nutrición. Asimismo, conociendo el tipo de sales presentes en el agua de riego, podemos evitar problemas de toxicidad en el interior de las plantas por acumulación, aun cuando los niveles de sales totales no sean altos. Esto puede ocurrir con el sodio, como se mencionó anteriormente o pequeñas acumulaciones de boro y cloruros. Con este último, hay que evitar regar con agua potable o agua de piscinas, ya que los niveles de cloruros pueden generar problemas en césped y plantas.

En campos deportivos y jardines se corre el riesgo de provocar salinidad en el terreno, aun regando con agua de buena calidad. Se debe tener un control riguroso tanto en la calidad como la cantidad del agua, de acuerdo a la vegetación que se desea regar.

Conocer la calidad del agua destinada para el riego, ayudará a determinar el método de riego, la vegetación a plantar y a definir ciertos manejos para evitar degradación de suelos y sustratos.

Este artículo se publicó en la edición 86 de Vivir Urbano. Leer la edición completa