El COLEGIO DE ARQUITECTOS DE SAN LUIS y VIVIR URBA- NO invitan a los profesionales de toda la Provincia a publicar sus ideas, puntos de vista, propuestas e inquitudes con el solo fin de un intercambio constructivo que favorezca la arquitectura,nuestra vida en las ciudades y las buenas artes de construir.
Roberto Roses, arquitecto con muchos años de radicación en San Luis, nos explica en este espacio, la importancia de involucrarse y participar como sociedad en el planeamiento de la ciudad.
Durante la entrevista nos fue brindando interesantes opiniones acerca del urbanismo, los temas del desarrollo de la Ciudad y cómo aplicarlo correctamente en nuestro distrito Capital y su conurbano, sin olvidar el resto de los Municipios de la Provincia, sobre todo en aquellos que no cuentan con organismos técnicos a cargo de profesionales, disponibilidad de tiempo, estructuras adecuadas multiespecializadas y conocimientos actualizados, pero que siempre realizan obras y deben elaborar proyectos que canalizan la posibilidad de obtener financiamiento adecuado y amortización social a través del tiempo.
Basado en su experiencia por haber trabajado en sitios con baja y alta densidad, nos explicó que es muy común encontrarse que los funcionarios y técnicos, por distintos motivos, se ven en la encrucijada de autorizar la ejecución de mejoras o nuevos emprendimientos, sin contar con planes, códigos, marcos normativos, etc. y además sin contar con los recursos humanos que puedan, de manera criteriosa, materializar aprobaciones que conduzcan a la realización de obras, tanto privadas como encaradas por el estado.
Además, nos decía, siempre surge la inquietud o la impronta, de que los nuevos emprendimiento sean, dentro de conceptos modernos, factibles, sustentables, con imagen creativa y en un marco organizado de crecimiento, formación y consolidación de “la Ciudad”.
Ello, de un modo que facilite y promueva un desarrollo armónico, razonable y con esfuerzo social compartido, tratando de mantener las esencias de sus respectivas estructuras fundacionales, respetando su entorno y origen cuando se trata de ejes territoriales, con el perfil que le supieran dar inicialmente sus primeros habitantes (la plaza por, el rio, la ruta, el FF.CC. etc.) para que garantice la sostenibilidad de su impronta y el disfrute de sus habitantes.
Explicó que el urbanismo, es una ciencia eminentemente técnica, que permite organizar ciudades y territorios, y a la vez una herramienta social, política y económica para desarrollar esa organización que debe ser “premisa”, la cual debe estar a cargo de profesionales idóneos y debe poseerse la vinculación imprescindible con los ciudadanos (involucramientos) tanto de los “comunes” como de los “notables” en paridad de opinión y decisión, para un buen y correcto ejercicio social, y sobre todo para que los mismos puedan participar del “Proyecto Ciudad” conociendo todos sus pormenores.
El “CIUDADANO” y siempre es imprescindible rescatarlo con mayúsculas, debe comprometerse con las normas de la ciudad, cogenerarlas, conocerlas y acatarlas responsablemente para desarrollar y garantizar una buena imagen de la misma, de modo que se generalice un comportamiento y un sentimiento de apropiación.
Dentro de los proyectos que deben realizarse, que se convertirán luego en ejes proyectuales, està la creación de comités barriales cuyo objetivo debería ser el de consensuar la actividad ciudadana y política y que éstos se conviertan en un espacio de fiscalización de proyectos por parte de los propios vecinos. A esto, en palabras comunes, le decimos INVOLUCRARSE.
La ciudad, nos continúa diciendo, es el entramado donde convergen los ideales y las realizaciones, los sueños y las voluntades, dentro de los cuales aparecen las decisiones políticas, sociales y económicas de la sociedad, que es donde deben reflejarse “escenarios de equilibrio social a través de intervenciones en el espacio”.
El problema, hasta ahora, es que en general el ciudadano no se vincula y el desarrollo de una ciudad no se basa sólo en el ejercicio del municipio sino que cada ciudadano debe tener interés; y muchas veces sólo nos sentamos a criticar pero no tomamos parte y añadió que: “si se quiere una mejor Argentina, a partir de su Ciudad hay que involucrarse, sino la capacidad de acción va a estar siempre en manos de las autoridades municipales de turno, con sus direccionalidades, intereses y a veces de otros intereses no visibles.
Recalcó la importancia de contar con el interés ciudadano en los proyectos locales “que podrían beneficiar o perjudicar a todos” y que la veeduría tendría que estar a cargo de profesionales, aunque debe reconocerse que un ciudadano común podría también administrar asuntos sencillos como cuando se trata de un control de presupuestos. Fundamentó sus opiniones, comparándolos con los resultados obtenidos en otros países, con mucho éxito aquí mismo en América del Sur. Mencionó el progreso logrado en ciudades como Medellín (Colombia) caso paradigmático, luego de la aplicación de mucho “urbanismo” y cómo fue posible lograr una organización social a pesar de la violencia con la que se convivía por causa del narcotráfico.
En la conclusión de la entrevista, insistió para que trasmitamos a los lectores para que inviten a sus círculos inmediatos a comprometerse, tanto con los proyectos como con los profesionales responsables de llevarlos adelante o tenerlos a su cargo, para que comiencen a realizar intervenciones puntuales en cada ciudad y para hacer uso de una actividad con un modo participativo y sobre todo de involucramiento.



