Algunos de los ejemplos en materia de reutilización realmente sorprenden. Sobre todo cuando se trata de materiales tradicionales y que sus usos son tan importantes que sin duda, condicionan toda la industria de la construcción. El cemento es uno de ellos.
Hasta ahora, los esfuerzos estuvieron destinados sólo a mejorar las propiedades del cemento pero aunque sea difícil de creer, el 5% del total de emisiones de CO2 de todo el planeta son provocadas por la obtención del cemento.
La manera de producir cemento hasta ahora se basaba en la calcinación de la piedra caliza, lo que deriva en la sobreexplotación de un recurso natural no renovable.

A los fines de reducir la contaminación se apuntó a los procesos industriales de fabricación ya que la trituración de la materia prima, arcilla, piedra caliza, arena, etc. al igual que el proceso de horneado a alta temperatura ocupan una enorme cantidad de energía. Recién ahora se vislumbran intenciones de conseguir un ahorro energético importante en los procesos de fabricación.
Uno de los caminos transitados por varias empresas europeas y latinoamericanas procura sustituir la piedra caliza por residuos de centrales térmicas o de industrias siderúrgicas con el objetivo de reutilizar los productos de desecho de las mismas o desarrollando procesos de síntesis que disminuyan el consumo de energía.
Gracias a esta innovadora técnica de producción se han alcanzado cuatro grandes objetivos tendientes a la protección del medio ambiente:
– Realizar una gestión eficaz de los residuos a través del reciclaje de materiales.
– Contribuir a la preservación de los recursos naturales del planeta.
– Evitar la emisión directa de gases de efecto invernadero a la atmósfera, a través de la eliminación de la calcinación de la materia prima aproximadamente un ahorro energético del 50 % de la demanda en el proceso de síntesis del cemento.



