Imagínese… es una tranquila mañana de sol, suave brisa y todo está tranquilo, excepto por algunos pájaros que cantan. Allí está, sentado en su nueva galería, café en la mano y un sonido tranquilo. Seguramente es algo que nos gustaría tener.
Techos con suaves pendientes, volúmenes blancos, cornisas que subrayan la horizontalidad de los mismos, pilares que jererquizan el ingreso junto a la importante puerta de madera con herrajes muy particulares y destacando las aberturas, el hierro pintado de negro. Un conjunto equilibrado, que transmite sensación de tranquilidad.
Retirada de la vereda, la vivienda cuenta con un importante espacio a recorrer antes de llegar al ingreso. Recorrido acentuado por viejos durmientes que ascienden hasta la pérgola de entrada, enfatizada por el contraste del color negro del hierro sobre el blanco puro de los muros. Farolas coloniales y grandes cántaros de arcilla completan la imagen de tranquilidad.

El interior, por momentos con detalles modernos y en otros rescatando mobiliario y adornos de épocas pasadas, logra espacios absolutamente personales y amigables.
Logrando formalizar la buscada relación del patio con el interior de la vivienda, la pérgola posterior conforma un espacio de transición muy cálido y acogedor, con mobiliario que acompaña el carácter íntimo de toda la vivienda.
En el patio, bordenado la piscina, se ha incorporado vegetación autóctona como por ejemplo las cortaderas que complementan el verde necesario para la recreación visual.

El proyecto, según nos cuenta el arquitecto se articula en base a dos premisas básicas y muy simples: La primera un desarrollo total del programa en planta baja, concentrándose el diseño sobre el encuadramiento de las bellas vistas que rodean el sitio.
Consecuentemente la vivienda se planteó abriéndose hacia el interior del predio mediante el protagonismo de la galería y fundamentalmente de pérgolas, las que se constituyeron finalmente en el aspecto que identifica formalmente a la vivienda. La segunda premisa fue obtener una tipología de “Patio” mediante la articulación a 45 ° de la planta, en búsqueda de las mejores orientaciones y visuales, generando así un jardín interior rodeado por la vivienda.
Consta de un ala que alberga tres dormitorios, uno principal con baño en “suite” y vestidor y de otra, perpendicular a la primera, que consiste en un espacio único estar-comedor que se integra a la galería y además con la cocina y cochera /quincho.

El planteo articulado permitió darle al jardín intimidad y protección con respecto a la calle.
La construcción es tan sencilla como el programa: mampostería de ladrillos portantes, losas planas combinadas únicamente con la cubierta inclinada de chapa con tirantería de madera pintada de blanco.
La única particularidad está dada por las pérgolas que fueron intencionalmente enfatizadas, tanto en fachada como en el jardín interior, a modo de integración a la omnipresencia verde del entorno. La intención fue “enfatizar las cualidades del lugar y transmitirlas mediante el diseño, logrando una conexión emocional entre el cliente y la obra”.

Ficha técnica: Sup. Construida: 258.21m2. Año de construcción: 2015. Proyecto y Dirección: JPG Arquitecto Jorge Pereyra González.



