El desarrollo denominado "Generación de vapor y electricidad mediante energía solar térmica de concentración" dirigido por Luis Saravia y Marcelo Gea obtuvo de manera compartida la Distinción INNOVAR 2016. Este es un proyecto del Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional (INENCO) dependiente de la Universidad de Salta y el CONICET. “Es un sistema que genera energía renovable no contaminante con 95 % de componentes de producción nacional, salvo algunas partes de la electrónica que son importadas. Cuando elegimos desarrollar esta tecnología lo hicimos porque queríamos algo factible de desarrollar íntegramente en el país”, explicó el ingeniero Marcelo Gea, especialista en energías renovables y actual director del proyecto. El sistema está basado en la tecnología de reflector lineal de Fresnel, que implica la utilización de numerosos espejos planos que siguen la trayectoria del sol durante todo el día. El generador instalado en Salta ocupa una superficie de 170 metros cuadrados y es el primer prototipo a escala industrial de América Latina. Se basa en filas de espejos que reflejan la radiación solar y la concentran sobre un conjunto de caños de hierro que transportan agua y están situados sobre los espejos, a unos siete metros de altura. El agua que por allí circula se calienta a 300 grados y se transforma en vapor, que se utiliza para impulsar un motor acoplado a un generador eléctrico. El prototipo está instalado desde hace dos años en una finca de San Carlos, a 180 kilómetros de la ciudad de Salta y es controlado mensualmente por los investigadores. El desarrollo tiene dos ventajas importantes. Después de utilizar el vapor a alta temperatura para generar electricidad a través del motor, queda un vapor remanente a menor temperatura que también tiene una aplicación productiva: se utiliza para calentar aire en el secadero de pimientos de la finca. Esto genera un importante ahorro en el consumo de leña y electricidad que demanda ese proceso. La segunda ventaja es que el sistema cuenta con un acumulador, conformado por una masa de hormigón de 13 toneladas, que permite conservar parte del vapor generado para que sea aprovechado durante las
horas posteriores a la puesta de sol. “Esto es algo muy valioso porque otras fuente de energías renovables, como la solar fotovoltaica y la eólica, no cuentan con la posibilidad de acumularla. Ya concluimos una primera etapa, en la que nos enfocamos en la generación de vapor y electricidad. Ahora estamos en un proceso de optimización, tanto de la parte mecánica y electrónica, como del proceso de captación de energía solar y generación de electricidad”
El objetivo es llegar a un prototipo optimizado que pueda ser transferido”, indica, y aclara que actualmente están trabajando en la transferencia de la tecnología a la Minera del Altiplano (FMC) que utilizará el vapor para el procesamiento de minerales de litio en la puna catamarqueña. “Lo hemos hecho pensando especialmente en las industrias localizadas en lugares con gran disposición de energía solar, como la zona cordillerana”, concluye.

Fuente: www.unsa.edu.ar/ www.todociencia. com.ar/




