Una historia Capilla Virgen de Nuestra Sra de las Mercedes

Arte y testimonio

Fachada actual luego de la reconstrucción y restauración
Fachada actual luego de la reconstrucción y restauración

Como el árbol arrebatado por el hacha y que rebrota. Como la gramilla rústica y salvaje que sobrevive a la quemazón. Ella resiste, resurge, trasciende.

Estimados lectores, me dirijo a ustedes a fin de invitarles a través de este medio a peregrinar en las distintas capillas históricas de nuestra provincia. Iniciaremos este camino por la región norte, con su significativa historia y valor Patrimonial del arte Religioso de San Luis.

La riqueza patrimonial y artística que posee la Diócesis, tal vez desconocida y no muy valorada en cuanto a su estilo o construcción, no deja de ser un aporte a la arquitectura y el arte de nuestra región, como así también a nuestro sentir religioso donde cada monumento, mas allá de lo edilicio, significa una historia de vida, arte y testimonio de Fe Cristiana en el tiempo.

Arte y testimonio

Algunas de ellas hablan de sí por lineamientos muy particulares, ricos en sus estilos, que parten de una génesis y de una labor de grandes arquitectos, como de nobles constructores de la época. Se puede apreciar en ellas sus años y envejecimiento, en donde el avance del deterioro le ha robado su rostro de originalidad. Han estado sujetas a restauraciones y mantenimientos propios, tal vez de escasos recursos, que en el tiempo han dejado huellas que hoy podemos percibir.

De todas maneras, no nos privan de la lectura que nos permite contemplar la profundidad y riqueza del diseño y la construcción de cada una de ellas. De esta manera apreciamos el valor patrimonial arquitectónico e histórico religioso de nuestro San Luis, por más pobre que éste sea en algunos casos.

Es nuestro deseo que el lector se encuentre con la riqueza del Arte y pueda ahondar en su conocimiento, una arquitectura que responde a la historia de San Luis y una filosofía constructiva de nuestro pueblo religioso, imbuido en el culto a Dios.

Fachada hacia 1930
Fachada hacia 1930

Al final de cuentas Él, es el propietario de dichos inmuebles. La Casa de Dios en un paraje, una aldea o en el marco urbano existente convive con sus usuarios en la omnipresencia Divina el día a día.

Agradezco a los directivos de la revista Vivir Urbano el compartir este camino por un circuito de Arte y vida de Fe.

Los saludo atentamente. Pbro Lic. David Bruno Picca

Interior de la Capilla durante la obra
Interior de la Capilla durante la obra

Capilla Virgen de Nuestra Señora de las Mercedes

La capilla Virgen de Nuestra Señora de las Mercedes, está ubicada en el paraje Punta del Agua a pocos kilómetros de la Villa de Merlo, antiguamente conocido como Villa Funes, ya que los campos donde se había localizado el pequeño núcleo poblacional y la Capilla, pertenecían a la familia Funes, quienes se presume que ya la habían levantado en honor a la Virgen, en 1755.

“La iglesia que hizo construir completamente de su peculio Don Lucio Funes fue proyectada y construida por el arquitecto Giovanni Bernardón, el tabernáculo, (lugar destinado a la reserva de la Eucaristía) es una obra maestra de tornería en algarrobo y retama producto del trabajo de F. Biaggini.

La construcción de la capilla data del siglo XVIII, aunque no hay fecha exacta de su fundación. En 1897 el señor Telésforo Funes nieto de los constructores de la capilla, se dirigió al Obispo de Cuyo solicitando retirar los restos de sus familiares que estaban depositados contiguos a la Capilla. En la misma nota hace constar que la había renovado interiormente y construido un techo nuevo” (400 años de la Iglesia en San Luis. Andujar, María Zulema Laise, Monseñor Juan Rodolfo, San Luis, 1994).

Reconstrucción de la nave
Reconstrucción de la nave

“La capilla tiene una sola nave, con techo a dos aguas sostenidos por tirantes de madera de algarrobo modelados en forma de cabriadas. Los muros son de adobe con un espesor de 1,20 metros, con zócalo de piedra mora (redonda y achatada).

La fachada está conformada por un pórtico de acceso con una importante puerta de algarrobo. La torre del campanario, construido con ladrillo cocido, tiene una impronta colonial y sobre el ala derecha, un camposanto custodia los restos de los fundadores del pueblo. Desde el exterior se accede a través de una escalera al campanario y al coro, y el panteón está adosado al costado norte, en donde se encuentran los restos de los integrantes de la familia Funes. En su interior se localiza el altar de madera clara, el coro y hacia el costado la sacristía.” (Archivo Histórico de la Provincia.)

“El piso era de grandes ladrillones cuadrados. El altar de madera clara, trabajada, tenía en su lugar más importante a la Virgen de las Mercedes. Al costado derecho mirando desde el altar, se emplazaba el púlpito de madera con molduras en sus costados y techo. En la parte inferior tenía la particularidad de ser de cuero, con un gran medallón de madera que lo remataba en su parte inferior.

En la parte media del costado norte, afirmada a la pared, se encuentra una cripta, con techo a dos aguas y con puerta de madera, orientada al norte.” (Lic. María Inés Malchiodi)

Hace unos años la edificación había comenzado a ceder y alcanzó un estado alarmante durante el 2015.

Su construcción de adobe y techo de madera a dos aguas necesitaban intervención urgente.

El Gobierno Provincial, durante el año 2016 hasta hoy, realizó la restauración completa de la Capilla. La misma consistió en conservar el campanario, el panteón y la sacristía, recuperando un valioso patrimonio arquitectónico que data de más de 250 años.

Entre otras tareas, la nave se recontruyó totalmente. Para ello se demolieron y volvieron a levantar todos los muros de adobe, se repararon las vigas originales preservando el material y el diseño original. Así también se aseguró el campanario y los muros, estructuralmente, y se incorporaron desagües.

Nuestro reconocimiento a los profesionales que lo hicieron posible y realizaron una labor notable y comprometida: Ing. Alberto Carranza, Arq. Saad y la empresa Premoldeados San Luis.

Este artículo se publicó en la edición 38 de Vivir Urbano. Leer la edición completa