ECOINCLUSION es una ONG que produce ladrillos ecológicos a partir del reciclado de botellas plásticas destinados a fines sociales, a familias de bajos recursos en emergencia habitacional o en situación de calle.
Este proyecto, nacido en 2014, cuyos fundadores son Fabián Saieg, Leandro Miguez y Leandro Lima, son estudiantes de la Universidad Siglo 21, y fue pensado para intervenir en la sociedad y ayudar a la gente pero también al medio ambiente.
Recientemente representaron a nuestro país en la Competencia de Talento e Innovación de las Américas, ganando en la categoría Eco-Reto de la 12ª edición, que se llevó a cabo del 17 al 19 de junio en México.

La aptitud técnica de estos ladrillos ha sido otorgada por la Subsecretaria de Vivienda y Desarrollo Urbano de la Argentina y cuenta con una patente nacional del año 2008 número de Resolución del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual -INPI: AR047617B1.
Los mampuestos son livianos, de buena aislación térmica y con una resistencia mecánica apta para utilizarse como cerramiento de viviendas.
La materia prima principal es el plástico PET (polietilén tereftalato, pertenece al grupo de los materiales sintéticos denominados poliésteres) reciclado. Su producción colabora con la descontaminación del medio ambiente.

El proceso consiste en triturar los envases plásticos para luego realizar una mezcla con cemento que posteriormente se vuelca en moldes.
Este material, si bien no es de costo menor al ladrillo tradicional, colabora con la construcción de viviendas sociales, promueve el uso racional de los recursos y el aprovechamiento y reciclaje de desperdicios urbanos.
El proceso de producción de ladrillos no es contaminante para el medio ambiente y si advertimos que también reduce el volumen de basura y su posterior enterramiento, podríamos pensar que estamos frente a un elemento 100% ecológico.

Sus miembros expresan: “Generamos conciencia en la población sobre la importancia del reciclado en origen, y las posibilidades de transformar un desecho en una materia prima para otro producto.”
La organización tiene 9 puntos de recolección en la ciudad de Alta Gracia, Córdoba, cuna del proyecto. Además han celebrado convenios con municipios vecinos para colocar canastos de recolección diferenciada de botellas de plástico, que luego son trasladadas a la fábrica.
La máquina con la que cuentan para la producción procesa sólo 30 kilos de plásticos por día, teniendo en cuenta que cada ladrillo insume 20 botellas, la producción es bastante limitada.

Tienen pensado recurrir a plataformas de financiamiento internacionales y tentar a los inversores para crecer y hacer que este proyecto se multiplique en el mundo.
Un proyecto solidario, sustentable e innovador que merece reconocimiento y colaboración de todos los sectores de la sociedad para hacer de nuestro planeta un sitio mejor.




