El pueblo está especialmente diseñado con 23 casas para un total de 152 residentes de la tercera edad que sufren demencia y Alzheimer y ofrece a sus residentes la máxima privacidad y autonomía.
El personal que vigila las 24 horas del día son las cajeras, carteros, empleadas y todas las demás figuras necesarias para llevar a cabo una vida común en la aldea. Esto significa que las actividades propuestas ofrecen continuamente nuevos incentivos y que los residentes pueden llevar un estilo de vida activo. Los habitantes de Hogeweyk viven en pequeños grupos de cinco o seis personas en casas amuebladas según el estilo de la época en que se basa su memoria: desde los años 70 hasta el estilo contemporáneo. Los diferentes estilos de vida tienen diferentes tipos de música, diseño de interiores significativamente variados y hasta diferentes comidas logrando satisfacer a todos en una vivienda agradable y cómoda.
Los arquitectos holandeses Molenaar & Bol & Van Dillen diseñaron el proyecto para crear un alto nivel de normalidad para los residentes sin ponerlos en riesgo. Los habitantes manejan sus propios hogares junto con un equipo de personal de apoyo constante.

Dentro de cada casa tienen su propia habitación grande y luego se reúnen con otros residentes para compartir la sala, la cocina y el comedor. No hay cerraduras en las puertas y los pobladores son libres de mezclarse, caminar o andar en bicicleta dentro de la aldea, tal como lo harían en el mundo real.
Desde la arquitectura, los edificios se utilizan espacialmente como elementos urbanos, paisajísticos y arquitectónicos. Debido a que las diferentes partes del complejo difieren claramente entre sí en el diseño, tanto en materiales como formas, uso de la vegetación, etc., favorecen la orientación de los residentes. Las construcciones determinan desde el carácter del espacio público y privado apoyando totalmente el estilo de vida de cada uno de los usuarios.
El volumen principal contiene actividades comunes y funciones de soporte como restaurant, peluquería, supermercado, etc. y se convierte en una “decoración” reconocible. Lo más característico del diseño urbano en este pueblo son las viviendas.

Debido a su ubicación, distribución y estilo de vida, las viviendas están diferenciadas tales como: “urbana”, “artesano”, “indonesia”, “casera”, “goois” y “cristiana”. Son algunos de los tipos que cada anciano puede elegir según su historia, ya que cada una tiene diferentes diseños y decoración. El espacio público se transforma en una experiencia completa, adecuada a la memoria colectiva de los residentes. Hogeweyk ha sido diseñado para que los residentes dementes puedan moverse libremente por el vecindario y los espacios exteriores tienen diversos diseño.
La plaza del teatro, por ejemplo, es ideal para teatro callejero o el bulevar, que nuclea espacios comerciales con expansiones al exterior.
El verde tiene varias funciones para el bienestar de los residentes. Verde significa relajación y experimentar las estaciones y la salud. En Hogeweyk hay varios jardines y parques disponibles, diseñados por Niek Roozen Tuin.

Los residentes tienen un área semipública de acceso libre a través de sus propios patios y jardines. Un espacio al aire libre seguro y que les permite la vinculación con otros espacios verdes de mayor jerarquía. Además de las visitas de familiares y amigos, se intenta que sea un “vecindario” normal. Varios espacios interiores como el restaurante, el teatro o la peluquería, pueden ser utilizados por personas cercanas al complejo pero también el espacio al aire libre, como un huerto o un jardín de esculturas, se transforman en áreas de uso público.
La arquitectura de cada lugar está en consonancia con el interior y el espacio público. El resultado es una arquitectura que sirve como intermediario entre las dos escalas logrando tener las cualidades de cualquier pueblo o ciudad históricamente formados.
Mirando este ejemplo se debería comenzar a pensar y a planificar espacios físicos para proporcionar comodidad y seguridad a los adultos mayores, desterrando los tradicionales asilos u hospitales y donde la palabra “normalidad” pueda volver a entenderse como un concepto cotidiano.



