Como consecuencia de una menor actividad económica, el resumen de los meses de junio y julio de 2018 marcan una significativa baja en el volumen del empleo registrado en relación al primer cuatrimestre del año y se constituye en el primer dato negativo en el ámbito de la construcción desde febrero de 2017.
No es muy difícil identificar los motivos de estos preocupantes índices que atraviesan prácticamente todas las bases productivas de nuestro país, ya que se han comenzado a sentir los efectos de una crisis económica fruto de una fuerte devaluación del peso en relación al dólar y a las consecuencias que trajeron aparejadas las medidas que finalmente se tomaron para tratar de contrarrestar esta corrida cambiaria.
Aun con las expectativas inflacionarias muy lejos de las pretendidas por el gobierno, la construcción se mantenía con índices positivos en cuanto a los insumos, logística y mano de obra en los últimos 16 meses pero el panorama cambió y se le sumó al fuerte recorte de la obra pública, la ausencia de la inversión en el sector privado.
Lo que viene de acá hacia fin de año no es nada halagüeño. Según el Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) y fuentes del Indec, la contratación de empleos se verá muy afectada y las empresas estiman como muy poco probable mantener sus plantas de trabajadores, previendo un significativo recorte en la mano de obra no especializada fundamentalmente.
Este hecho no es menor ya que la migración de estos trabajadores al empleo informal, a través de changas o trabajos ofrecidos por particulares destruye otro de los indicadores económicos que marcaba 12,7 % de incremento en el registro de trabajadores de la construcción en los últimos 12 meses y que el gobierno había establecido como un logro muy importante a partir del repunte de la actividad a principios del 2017. Con la recesión en ciernes será extremadamente difícil que ningún sector económico pueda absorber a los nuevos desempleados y son los estratos sociales más bajos los que primero sienten el impacto de la crisis.
La construcción siempre ha sido el principal impulsor de la economía, justamente por las fuentes laborales que genera directa e indirectamente (aunque no siempre de calidad )por lo que deberían estar las autoridades desarrollando estrategias para una reactivación urgente de sector.



