Espacios de usos múltiples, paredes multicolores, distribución de mobiliarios de manera asimétrica, salas sin mesas ni sillas, plena conectividad y planificaciones basadas en paradigmas de la neuroeducación, constituyen algunas de las alternativas que proponen escuelas de San Luis para trascender al modelo prusiano.
En un contexto donde la capacidad de atención plena de los adolescentes oscila entre los 8 y 12 minutos y 80 por ciento de lo explicado en una clase se olvida a las 24 horas, la organización del aula y las estrategias didácticas juegan un rol fundamental. Tal como lo anticipamos en la edición anterior de Vivir Urbano, hay escuelas que abordan esta problemática apelando al diseño, la creatividad y la innovación apoyándose en fundamentos multidisciplinarios que desafían a la neuroarquitectura. Esta disciplina surgida en 2004, a partir de planteos de pedagogos como María Montessori, recurre a diseños de espacios de aprendizaje que despiertan la curiosidad, el interés y la motivación de los estudiantes.
Desde algunas de estas tendencias surgen pupitres que posibilitan a los estudiantes estar en movimiento mientras participan de una clase. Esta perspectiva se sustenta en la neurociencia, disciplina que argumenta que la actividad física y cognitiva activa las mismas regiones del cerebro. Las bibliotecas de algunas escuelas puntanas, por ejemplo, optan por la iluminación natural provista de grandes ventanales y espacios compartidos con puf y bancos multiformes para actividades de comprensión y fluidez lectora. Estas experiencias se alternan con actividades al aire libre que incluyen espacios verdes creados para complementar la propuesta educativa.

En la era de la comunicación, los nuevos diseños de entornos de aprendizaje se nutren también de los medios. Una de estas experiencias se desarrolla en una escuela ubicada en la zona norte de la ciudad de San Luis, la E.P.A. Nº 11 Dr. Carlos Juan Rodríguez.
Esta entidad que se caracteriza por la innovación y formación permanente, lleva adelante un proyecto que rompe con la estructura tradicional del aula. Bajo la denominación de “Descontractur@rte”, la alternativa toma como eje transversal a la comunicación y el arte en sus diversas expresiones integrando a materias como historia, inglés, lengua, entre otras en un espacio áulico de 3 ambientes. La flexibilidad del diseño posibilitó transformar un entorno tradicional en un lugar moderno a partir de una decoración de vanguardia contemplando la posibilidad de fondos para edición cromo, un estudio de radio, una sala de proyección que a su vez puede transformarse en un set de decoración, espacio de arte o sala de ensayo donde la creatividad fluye.
Muchas escuelas han iniciado un camino para trascender al modelo prusiano. Como dijimos anteriormente, el desafío recae ahora sobre la Neuroarquitectura quien, por medio de sus especialistas, tendrá la responsabilidad de generar diseños de vanguardia para la educación de las nuevas generaciones.



