Una vez más Emiratos Árabes Unidos recibe un premio de reconocimiento mundial, esta vez la “Green Flag Award”, Bandera Verde otorgado por el Reino Unido al parque costanero Corniche Beach de Abu Dhabi. Como lo demuestran sus record Guinnes, los emiraitíes siempre aspiran a ser los primeros: el edificio más alto del mundo Burj Khalifa en Dubai, con su fuente de aguas danzantes también record, el Gevora como el Hotel de mayor altura; las premiadas esculturas florales en el “Miracle Garden”, Jardín de los Milagros y otros rubros pintorescos como la mayor cantidad de nacionalidades reunidas en un vagón de subte.
Seguramente el ímpetu de su líder Sheikh Zayed bin Sultan Al Nahyan padre fundador de este país de solo 47 años, tiene mucho que ver con el espíritu innovador y a la vez tradicionalista de sus habitantes.
La Bandera Verde es un premio internacional destinado a dirigir y alentar los procesos de gestión de parques y alinearlos con los estándares de servicios de calidad, como mantenimiento, seguridad e interacción social para todos los miembros de la comunidad.

Seguramente el mayor logro es la transformación del paisaje, de desierto de arena y sol a gratificantes espacios verdes como los premiados parques de Umm Al Amarat, Khalifa Park and Rahba Park en Abu Dhabi.
En un clima adverso de más de 40Cº y lluvias de 14mm anuales, esto se logra con agua, mucha agua de mar desalinizada, subterránea o de tratamientos residuales, que gota a gota riega los espacios verdes de la ciudad; el sistema de irrigación es el alma de estos parques. El principal recurso hídrico de este país es el agua subterránea que suministra el 70% de la provisión de agua dulce, pero este bien es escaso, tiene problemas de desalinización y de contaminación.
La convivencia de estos parques está inmersa en una atmósfera de tranquilidad, sosiego, sin ruidos ni estridencias, donde la presencia del agua es vital.

Para el mundo islámico el agua significa sobre todo un bien divino, simboliza la vida. Si nos remontamos al diseño milenario del jardín en la tradición árabe y en la vida cotidiana de los musulmanes, es ante todo la concentración de elementos de la Creación. En él están contenidos los parámetros de: estética, matemática, arquitectura, espiritualidad, poesía, aclimatación botánica, ingeniería hidráulica, biodiversidad; conceptos que vemos hoy reflejados en el diseño de los espacios urbanos.
Los parques son los únicos escenarios urbanos que permiten la coexistencia de culturas tan diversas como las que se encuentran en Emiratos Árabes. Allí se reúnen para hacer deportes, alquilar karting, bicicletas y disfrutar del ocio las familias de hindúes con sus vestimentas coloridas, los grupos de paquistaníes, los alegres jóvenes fi lipinos que representan una importante mano obra en los comercios y hotelería, los colombianos y venezolanos notorios por sus modales más extrovertidos, sirios, iraníes, atléticos africanos, rozagantes niños ingleses; todos conviviendo bajo la mirada detrás de los niqab o chador negros que cubren el rostro de las emiraitíes que consienten esta apertura cultural de su país.
Recuerdo con pesar los desmanes a pocos días de inaugurado nuestro parque La Cerámica en San Luis, o los daños en una simple plaza de barrio y siento que necesitamos promover el buen comportamiento y el cambio de actitud en los individuos hacia el espacio público. Comenzando en las instituciones educativas, las cuales pueden resignificar el valor de los parques donde el ciudadano se reconozca partícipe. De este modo, no pierdo las esperanzas de que en un futuro no muy lejano, podamos aspirar a enarbolar la Bandera Verde en algún parque sanluiseño.

Porque los parques, estos oasis urbanos, nos recuerdan las palabras del Principito de Saint Exupéry…… “lo que embellece al desierto, es que en alguna parte esconde un pozo de agua”.
Cualquier duda o comentario agradeceré me escriban a: arqclaudiavls@gmail.com




