Soluciones Iluminación ergonómica

Sin romanticismo

Sin romanticismo

Si bien las luces tenues pueden ser buenas para una cena romántica, en los lugares de trabajo y las viviendas tienen otro efecto. Si no hay suficiente luz en un aula, la sala se ve incómoda y sombría.

Una iluminación inadecuada en el trabajo puede originar fatiga ocular, cansancio, dolor de cabeza, estrés y accidentes.

Aunque, el ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse a las diferentes calidades lumínicas, una deficiencia en la misma puede producir un aumento de la fatiga visual, una reducción en el rendimiento, un incremento en los errores y en ocasiones incluso accidentes. Al contrario, proporcionar la cantidad adecuada de luz para una tarea puede tener un impacto significativo en la eficiencia, la productividad y la seguridad.

Un adecuado análisis de las características que deben disponer los sistemas de iluminación, la adaptación a las tareas a realizar y las características individuales, son aspectos fundamentales que se deben considerar.

La ergonomía, en lo que se refiere a la iluminación, es básicamente tener la cantidad y la ubicación correctas de iluminación para la actividad que se está realizando, ya que cada una tiene requerimientos específicos de condiciones de iluminación pero al mismo tiempo no se puede descuidar la eficiencia energética.

Los niveles insuficiente de iluminación son una causa común de fatiga y tensión muscular. Esto es más probable si la exposición es durante largos períodos de tiempo. Lo mismo es cierto para niveles altos.

El deslumbramiento y la luz reflejada pueden distraer a una persona y perjudicar su visión. Esto es particularmente peligroso cuando una actividad requiere la atención completa de adultos o niños.

Quienes trabajan con maquinaria o productos químicos peligrosos tienen un riesgo mucho mayor. Usar un medidor de intensidad lumínica para medir los niveles en su lugar de trabajo puede ayudarlo a evitar estos problemas.

En el hogar, tener iluminación ergonómica puede significar instalar la iluminación sobre mesadas de la cocina o una mesa de trabajo, o asegurarse de que los pasillos y escaleras tengan suficiente iluminación para su seguridad. En el exterior, en un día claro, la iluminación es de aproximadamente 10.000 lux. Por una ventana interior, la luz disponible es de 1.000 lux. En el centro de una habitación, puede caer drásticamente, incluso de 25 a 50 lux, de ahí la necesidad de iluminación general y o puntual en interiores.

Un criterio amplio es tener iluminación general o ambiental en un pasillo o una habitación donde no realice tareas visuales concentradas de 100 a 300 lux, debiendo aumentar el nivel para leer entre 500 y 800 lux, y sobre una superficie de trabajo serán necesarios entre 800 a 1,700. Por ejemplo, en la habitación de un adulto, necesita un nivel de iluminación más bajo para relajarse y dormir. En cambio, el dormitorio de un niño, donde estudia y duerme, necesitará la iluminación, tanto del ambiente como la específica para la tarea que realiza.

La posibilidad de cambiar la cantidad de lúmenes a través de diferentes tipos de iluminación (ambiente o sobre el centro de la mesa) o con interruptores de luz, pueden hacer que el espacio sea más versátil, desde un área activa durante el día hasta un espacio relajante.

Los usuarios que se benefician con el diseño de iluminación optimizada obtienen mejores resultados en áreas de trabajo o estudio y demuestran mejores niveles de comportamiento social y en general muestran niveles más altos de bienestar.

La iluminación optimizada comprende aspectos como la intensidad de la luz y el color. La luz azul insuficiente, conocida como luz fría, por la mañana puede retrasar la hora de levantarse y reducir el estado de alerta. La luz cálida resulta esencial para la fluidez oral y de lectura.

Otro aspecto positivo es que estos niveles de iluminación pueden alcanzarse sin un aumento significativo en el consumo de energía, siempre que la instalación se planifi que con control de luz natural.

En todos los aspectos, desde el punto de vista de la eficiencia energética, es importante tener en cuenta la luz natural.

Maximizar el uso de la luz natural es la fórmula ideal: ayuda a crear el mejor clima posible y conduce a ahorros de energía significativos. Además, como la luz natural del día afecta el ritmo biológico de las personas, también mejora su bienestar, su productividad y su capacidad de concentración.

Este artículo se publicó en la edición 52 de Vivir Urbano. Leer la edición completa