La manera de pensar una vivienda se encuentra directamente vinculada al estilo de vida del habitante. Este proyecto es consecuencia de la voluntad de los propietarios de diseñar un espacio no habitual, pero con conceptos contemporáneos, de entender la vivienda como espacio abierto y de plantear el hogar como lugar de encuentro y oportunidad de socialización.
Hacia un extremo de la ciudad, se construyó este “Quincho” de aproximadamente 150,00 m2, recostándose sobre la medianera de fondo para lograr mejor aprovechamiento del terreno.
Hacia un lado se ubica una zona privada y mirando hacia el exterior, la zona de estar con cocina y sobre éste, un entrepiso.

El objetivo de la vivienda estaba claro, conseguir que todos los miembros de la familia pudieran compartir el máximo tiempo posible juntos, independientemente de la zona de la casa en la que estuvieran y al mismo tiempo se pretendía mantener privacidad con respecto a la calle.
El quincho, como concepto de espacio cubierto que se anexa a la vivienda ha ido cambiando con el tiempo, los espacios evolucionan de acuerdo a como vivimos en ellos cobrando cada vez mayor relevancia por los encuentros sociales que reúnen a la familia y amigos en torno al asado, al mate y a la pileta.
La parrilla, por su cubierta de losa horizontal, entre interior y exterior no sólo articula, sino que también se integra al espacio semicubierto, abierto, protagónico y jerárquico. Éste, resuelto con una cubierta a cuatro aguas, contiene la continuidad de la cocina y finaliza con una barra hacia el solárium y la pileta.

Todos vinculados por un gran deck de madera.
Esta intervención logra su objetivo, cumpliendo con la premisa fundamental de los propietarios, un lugar para el descanso y la distención, que les permita conectarse con la naturaleza del entorno, disfrutar de los desayunos y los atardeceres al aire libre.
Los espacios interiores son deliberadamente diversos en su escala y dimensiones, dando a cada ambiente una calidad única.

Para el exterior de la propiedad, la arquitecta ha elegido materiales como el ladrillo y revestimiento plástico tipo revear, color verde y chocolate para la fachada y chapa negra para el techo.
En el interior se han utilizado materiales para formar un ambiente relajado y tranquilo jugando con colores fuertes que dan personalidad a los espacios. Colores pasteles en el piso y muros enlucidos con yeso que combinan con los texturados (revear gris).
La arquitecta ha diseñado cuidadosamente una casa que no se basa en una ornamentación excesiva, sino en la honestidad e integridad del diseño y los materiales. Cada faceta de esta casa es funcional y útil, a la vez que excepcionalmente personal.

Se presta especial atención a la geometría, la identidad y la calidad del edificio pero también a las condiciones de iluminación y ventilación, a las soluciones constructivas y al diseño de los espacios exteriores.
La estética visual se completa con detalles en madera y carpintería de aluminio color blanco.
El calor del verano se compensa con paredes gruesas que absorben el exceso de calor, mientras que la realización de numerosas aberturas con ventilación cruzada enfría los interiores.
La delicadeza minimalista del interior de la casa es representativa del gusto de diseño de los clientes y su deseo de espacios abiertos sin obstáculos.
El aspecto de sostenibilidad y regionalidad es de gran importancia, materiales locales y construcción por artesanos y constructores locales.



