Su estilo bien definido, tanto en lo funcional como formal, lo identifica y representa. Kruk ha sabido encontrar, enfocar y desarrollar su propio estilo arquitectónico. Un estilo que resulta de un intenso y comprometido recorrido profesional y que solamente se adquiere a través de una gran experiencia y trayectoria. Un estilo de calidad escultórica y carácter simbólico en pleno equilibrio con el medio natural en el que construye.
Sus obras tienen personalidad y determinación, donde luce la forma, el método, los materiales y su identidad regional. Son notables y perfectamente identificables, de un modernismo geométrico y una sensualidad inconfundible. Sin duda el hormigón es el elemento expresivo de sus obras y la ausencia de elementos ornamentales, su sutileza. Son construcciones que aspiran a la atemporalidad y universalidad.
El lenguaje estético constructivo de Luciano Kruk es siempre constante pero con infinidades de variantes y adaptaciones.

Es amable con el entorno y el medio ambiente, sus composiciones son cuidadosas fijando su mirada en el esplendor de la naturaleza.
Los volúmenes de sus casas son simples, claros y contundentes, se aleja de lo establecido y experimenta otras opciones de uso y de estética.
Sus viviendas gozan de la dualidad de volúmenes sólidos y pesados en contraposicion con transparencias livianas donde funde la experimentacion material y visual.

La rusticidad y textura del hormigón se complementan con la transparencia del vidrio y las formas, confundiéndose en el paisaje para dar vida a un monolítico coherente, armónico y de excelencia.






