Una historia Patrimonio histórico

Introducción a los conceptos de bienes y valores culturales

Antiguo Templo de Santo Domingo
Antiguo Templo de Santo Domingo

El pasado sigue teniendo fuerza como fenómeno identitario. Como referencia de lo que fuimos, lo que somos y respuesta de lo que puede ser. En este sentido, los Bienes culturales juegan un papel fundamental pues son los objetos tangibles los que nos evocan ese pasado. Por eso consideramos el Patrimonio como objetos o elementos de gran valor.

Este “valor” puede considerarse un concepto ambiguo, subjetivo y cambiante que depende de la percepción que se tenga del Bien. Y es que depende del valor que le otorguen las personas. Nosotros, como fieles defensores del Patrimonio Cultural, y sabedores de la importancia y el VALOR cultural e histórico de éste, nos empeñamos en mostrarlo y enseñarlo para que todo el mundo pueda apreciarlo y aprender de ello.

Como el propio Patrimonio, su valor depende del contexto social e histórico en que se analiza. Un mismo bien puede ser apreciado de forma diferente a lo largo de su historia. Ya no hablo de su utilidad funcional, que evidentemente no puede ser la misma en su origen que en la actualidad (por ejemplo la muralla de una ciudad o un molino de viento). La finalidad por la que se creó ha dejado de tener sentido y ahora su valor es bien distinto.

Introducción a los conceptos de bienes y valores culturales

¿Pero para qué vale el Bien? Puede que en un contexto actual sea un recurso económico como atractivo turístico, como museo o recurso didáctico. Pero para apreciar el Patrimonio mucho tiene que ver el uso que se le otorgue, además del valor simbólico que tenga para la gente de su entorno.

El principal valor del Patrimonio Cultural es aquello que representa en la sociedad actual, su valor histórico como recurso para generar identidad, prestigio y fortalecer la cultura del pueblo. Pero su valor histórico no es el único valor apreciable.

Su belleza estética puede suponer un gran reclamo como elemento evocador de un pasado brillante o como modelo artístico. Aunque a veces, no se ve ese valor como algo importante ya que carece de “utilidad” práctica, entendida ésta en la mayoría de ocasiones como valor económico. No podemos negar esta evidencia que hace que muchas personas aprecien el Patrimonio Cultural única y exclusivamente como recurso económico, pero es que, en este aspecto, también resulta un elemento valioso ya que es un recurso turístico muy atractivo.

En cualquier caso, el Bien cultural puede ser apreciado desde diferentes perspectivas por la sociedad y valorado de diferente forma.

Si bien, el valor cultural debe prevalecer por encima de todo, no podemos negar las diferentes percepciones que de ello cada individuo puede tener. Todas ellas justifican la conservación de los Bienes Culturales.

Contamos con instituciones a nivel mundial, nacional y provincial que están posicionadas en la defensa y protección de estos bienes, encargadas de la gestión del Patrimonio Histórico con diferentes ámbitos de competencia y basadas en aspectos legales.

Situándonos en nuestro entorno inmediato, podemos ejemplificar estos conceptos con un Bien Cultural que conocemos y valoramos todos los sanluiseños: El Antiguo Templo de Santo Domingo y el Complejo Dominico.

El Templo y todo el complejo dominico, debido al deficiente mantenimiento, se deteriora y pierde con el tiempo su valor cultural para la sociedad.

Siguiendo los pasos implementados en los documentos y cartas, podemos llegar a realizar una conservación exitosa, no solo favorable para su estética y su higiene sino para su funcionalidad en general y más aún, para mejorar una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad.

Valoración cultural del Antiguo Templo de Santo Domingo

Valor de Antigüedad: Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad de San Luis, ubicado en el contexto urbano del asentamiento definitivo de la ciudad colonial.

Valor Histórico: Es la evidencia de la labor espiritual y educativa de la Orden Dominica en el territorio puntano y de los procesos históricos de San Luis en los siglos XVIII y XIX.

Valor Arqueológico: El Antiguo Templo de Santo Domingo es el cementerio más antiguo de la ciudad, sepultura de dignatarios religiosos y políticos.

Valor Arquitectónico: El edificio es testimonio de los sistemas constructivos y de los tipos religiosos en los siglos XVIII y XIX.

Valor Social: Es el espacio religioso y social donde se encontraba la comunidad, sede de la Cofradía del Rosario y sitio de enterramiento de sus fieles más destacados. El Antiguo Templo de Santo Domingo fue además el último refugio seguro ante el ataque de malones en los siglos XVIII y XIX.

Valor paisajístico-ambiental: La Plaza Mayor de San Luis agrupaba las sedes políticas y religiosas de la ciudad colonial, de las cuales la única permanencia es el Antiguo Templo de Santo Domingo y parte de su convento. Hoy, la Plaza Independencia, cuyo diseño ya responde a las tendencias del siglo XIX, continúa agrupando sedes políticas, culturales y religiosas, con edificios construidos en los siglos XIX y XX que mantienen una escala armónica. La esquina de 25 de Mayo y San Martín, atrio de Santo Domingo debería permitir la lectura de esa transición entre los siglos XVIII, XIX y XX, expresada en la convivencia de sus edificios religiosos, de la misma orden, pero de dos siglos diferentes.

Este artículo se publicó en la edición 70 de Vivir Urbano. Leer la edición completa