Una historia Patrimonio arquitectónico – Ciudad de San Luis

Centro histórico: límites (parte 1)

Plano del Centro Histórico de la ciudad de San Luis fines siglo XIX (Fuentes: Atlas de planos catastrales de Carlos Chapeaurouge, 1901)
Plano del Centro Histórico de la ciudad de San Luis fines siglo XIX (Fuentes: Atlas de planos catastrales de Carlos Chapeaurouge, 1901)

Existe una imperiosa necesidad de conocer, valorar y conservar los restos del pasado que conforman el patrimonio cultural de un pueblo. Reconocer el valor que tiene el patrimonio es reflejo del alto nivel de cultura de su población y lo contrario denota falta de conocimiento y sensibilidad.

El interés cultural de un bien no deriva solo de la importancia que posee como testimonio histórico; ésta puede ser una de las causas que contribuyen a su interés cultural, pero muchas veces su interés cultural se deriva también de sus valores artísticos, de pensamiento o influencia, y para nada de las circunstancias estrictamente históricas de ese bien. Por lo que, los fenómenos presentes en un bien considerado testimonio del desarrollo de las diferentes manifestaciones culturales, movimientos o estilos presentes en nuestra historia se pueden inscribir perfectamente dentro de una denominación tan amplia como la de cultura.

En definitiva, asumimos el concepto que la UNESCO estableció en 1982: "El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos bibliotecas".

Plano del Centro Histórico de la ciudad de San Luis hacia 1903 (Fuentes: Geografía de San Luis de Juan W. Gez, 1939)
Plano del Centro Histórico de la ciudad de San Luis hacia 1903 (Fuentes: Geografía de San Luis de Juan W. Gez, 1939)

Las obras de arquitectura que puedan considerarse de patrimonio arquitectónico serán entonces las que, debido a una multiplicidad de razones, no todas de índole técnica o artística, se consideran que sin ellas el entorno donde se ubican dejaría de ser lo que es.

Debemos definir nuestra identidad, crear bases para reconocer y vivir nuestra cultura, por lo que hace falta intervenir, en principio, creando áreas de protección. Después de leer la historia del lugar y de sus edificios, vamos a entender por qué debemos abocarnos a ello.

Quisiera que cada habitante, cada ciudadano que transite la ciudad reviva y valore su ser, solo porque el ambiente le transmita el orgullo de pertenecer. Debemos estar orgullosos.

Vamos a concentrarnos en el Casco Viejo. Definimos el “centro histórico” de la ciudad, dentro de un espacio delimitado por cuatro avenidas: España (norte); Funes, ex Roca (sur); Lafinur (oeste) y Perón (este), si bien no deja de ser arbitraria, se justifica a partir de la historia misma de la ciudad.

El desarrollo y la lenta expansión espacial de la ciudad se encontró con límites de diversa naturaleza que le fueron dando forma y se relacionan con el “centro histórico” enmarcado por las cuatro avenidas mencionadas. Dicho desarrollo se dio a través de dos ejes:

– El primero sigue la dirección este-oeste y está condicionado por la pendiente y el sistema de irrigación que sigue en paralelo al río que era la fuente de la misma. El río marca el límite sur de la ciudad.

– El segundo eje sigue la dirección sur–norte, que partiendo desde el área fundacional (Plaza Independencia y sus alrededores) está marcado por otros elementos a lo largo de su recorrido: Plaza Pringles, solar de la Escuela Lafinur (ex Estanque Real) hasta llegar al actual edificio del Rectorado de la UNSL.

Con respecto a los límites se mantienen en la actualidad, representados por las cuatro avenidas ya mencionadas, pero que en realidad reflejan un desarrollo diacrónico, es decir de tiempos diferentes, tal como puede observarse de la secuencia de planos a lo largo del siglo XX.

El límite sur, el de la ex avenida Roca, corre en paralelo a un límite natural que la ciudad tuvo durante mucho tiempo y que recientemente fue rebasado: el rio Chorrillos o Seco.

El límite norte, se relaciona con el trazado del ferrocarril, que al tener la estación (en una primera instancia) en donde actualmente está ubicado el Rectorado de la UNSL, orientó el desarrollo de la ciudad hacia el norte, pero a la vez le fijó un límite que coincide con el trazado de la avenida España, la única completamente trazada a comienzos del siglo XX.

El límite oeste sigue una lógica similar al límite norte. En este caso vuelve a incidir el trazado del ferrocarril, que trasladó a principios de siglo XX su estación a la avenida Lafinur, generando una expansión de la ciudad hacia el oeste y a su vez marcándole un límite. A esta época le corresponde el desarrollo de esta avenida, hasta calle Balcarce.

El límite este, en la avenida Perón es tal vez el más arbitrario, pero, tiene su razón de ser. Si nos situamos en la avenida Lafinur y nos dirigimos en línea recta hacia el este la primera avenida que encontraremos trazada en forma paralela es la avenida Perón, lo cual indica la necesidad de señalar un límite a distancia equivalente del límite oeste.

NOTA: En la próxima edición profundizaremos sobre el casco histórico propiamente dicho.

Este artículo se publicó en la edición 73 de Vivir Urbano. Leer la edición completa