Los sanitarios casi nunca están a la vista, se construyen comunicados al resto del edificio pero no suelen captar nuestra atención. Sin embargo estos espacios infravalorados llevan la carga simbólica de prejuicios que atañen a la inclusión y la diversidad.
Actualmente, la manera de proyectar baños está recibiendo mayor atención debido a la visibilidad de temas relacionados con las desigualdades y la identidad de género.
Hay muchas formas de llamarlos: baños de género neutro, inclusivos, unisex pero en realidad son solo baños públicos que pueden usarse sin importar si el género es cis, trans, hombre, mujer, no binario o algún otro.

Los arquitectos y el público han comenzado a reconocer que el diseño de espacios públicos impulsado por el género enfrentan el arduo desafío de trabajar sobre el concepto de entornos justos y espacios equitativos.
Diseñar para la inclusión desde el comienzo (en lugar de esperar a que surjan problemas) no solo refuerza la tolerancia social y cultural, sino que también ahorra dinero al evitar un posterior rediseño o agregar nuevas instalaciones.
Estos nuevos espacios no solo brindan las funciones tradicionales sino que ofrecen lugares privados para cambiar un pañal, amamantar además de espacios adecuados para quienes necesiten asistencia.

El baño moderno de género neutro es simplemente un baño público accesible y diseñado para el uso de cualquier grupo de personas. Cuando se trata de la seguridad del usuario hay buenos argumentos para el debate.
Los baños de género neutro no solo brindan experiencias seguras para los usuarios trans y no binarios, sino también para los niños, ancianos y discapacitados, donde los cuidadores pueden acompañar a sus dependientes al baño y ayudarles con facilidad.
La solución más aceptada es la provisión de baños que son de acceso universal. Esto quiere decir que admiten el ingreso de todas las personas sin importar sus particularidades, por lo que deben estar ubicados en áreas de alta circulación para permitir buena accesibilidad.

Cuando se habla de baños universales e inclusivos no nos referimos a un tipo de espacio único y genérico sino a una variedad de opciones diferentes que cada organización o empresa deberá definir en función de los requerimientos de sus usuarios.
Hay dos enfoques que pueden adoptarse para diseñar baños neutrales en cuanto al género:
• Usuario único: Cuentan con un inodoro y un lavabo y el usuario cierra la puerta con llave para ser la única persona que usa el baño en un momento dado.
Puede generar largos tiempos de espera, el espacio se usa de manera ineficiente y aumentan los costos de la instalación.
• Multiusuario: En esta tipología los usuarios cuentan con una serie de cubículos completamente cerrados con un área común de servicios y lavabos.
Uno de los mayores desafíos es diseñar e instalar los tabiques y/o puestos adecuados para lograr la máxima privacidad.
La señalización también es fundamental para informar el uso del baño y debe considerarse dentro del contexto cultural y social.
Se sugiere evitar los tradicionales iconos de discapacidad, de hombre/ mujer. El objetivo es evitar las etiquetas para indicar el tipo de usuario y en su lugar mostrar el tipo de servicio que ofrece e indicar que está disponible para todos. Cuanta más variedad se pueda ofrecer, más inclusivo será el baño.
La combinación de sanitarios de diferentes características y tamaños brinda a las personas más opciones para encontrar el espacio que les resulte más cómodo.
Diseñadores y proyectistas tendrán que encontrar el equilibrio entre compartir y respetar las diferencias.



