Cuando se diseña un espacio verde debe contemplarse correctamente el sistema de riego para garantizar un óptimo desarrollo de las plantas, el aporte de agua necesaria y optimizar los recursos hídricos.
Dependiendo del tamaño y cantidad de plantas, instalar un sistema de riego automatizado siempre es beneficioso ya que permite gestionar mejores caudales, un riego oportuno, la reducción del escurrimiento de agua y pérdida de nutrientes.
Los largos períodos de sequías requieren racionalizar el uso del agua a través de sistemas automatizados que aumenten la eficiencia del riego.
Los riegos más utilizados son: Riego por aspersión: Se aplica frecuentemente en grandes superficies como parques, campos de golf, canchas, entre otros. Se utilizan aspersores que dispersan el agua en forma de lluvia y de manera rotatoria.
Riego por difusores: normalmente se utilizan en jardines pequeños. Los difusores tienen menor alcance y no utiliza movimientos rotatorios.
Riego por goteo: generalmente, se usa en macizos y canteros, aunque también en superficies con césped. Pueden instalarse con cañerías superficiales o subterráneas. En este tipo de sistema, el agua llega gota a gota, por medio de goteros, llegando directamente a la zona radicular de la planta, que es la encargada de absorberla. Es uno de los sistemas más eficientes ya que ahorra agua y evita pérdidas por evaporación.
El tradicional riego con manguera es el menos eficiente ya que no es uniforme y desaprovecha gran cantidad de agua.
En todos los sistemas mencionados, el agua se conduce a través de tuberías utilizando la fuerza de la gravedad o incorporando presión a través de una bomba.
A estos sistemas de riego se los puede automatizar mediante la instalación de programadores, electroválvulas y temporizadores que permiten configurar la frecuencia y el tiempo se deben regar las plantas. Se les puede anexar sensores de lluvias o de humedad de suelo que incrementan la eficiencia. Al incorporar controladores, aspersores de precisión y riego por goteo, reducimos significativamente el desperdicio de agua.
Los sistemas de riego requieren un mantenimiento regular, esto significa verificar fugas, reparar componentes, ajustar los cabezales de los aspersores y fundamentalmente, limpiar los filtros.
Con los numerosos beneficios que brindan los sistemas de riego automatizados, definitivamente vale la pena intentarlo.



