Una mirada Columna Leiva

La casa, historia de quien la vive

Elsa y Chiche. Remodelación
Elsa y Chiche. Remodelación

Se pueden encontrar varias razones, o mejor dicho, inspiraciones e ideas generadoras en las cuales los arquitectos sostenemos nuestros proyectos.

La forma, la función, el entorno, o hasta una poesía pueden guiarnos el desarrollo del diseño.

Sin embargo, hay una pieza que nunca debería faltar en esta historia de la arquitectura: su usuario.

Hacia quién va dirigida, quién va a ser su espectador o quién va a vivir en ella. Considero que uno de los desafíos más grandes como arquitectos es diseñar espacios que puedan ser apropiados por quien va a hacer uso.

La arquitectura se completa cuando es vivida.

Un ejemplo usual y complejo es la arquitectura doméstica, la vivienda. La casa. Cómo ésta se piensa, se diseña, se construye y se vive, es un proceso moldeado por las necesidades del usuario, dando como resultado espacios que reflejan su vivir, formas con las cuales se siente identificado y detalles constructivos que le aportan a su calidad de vida.

Está en nuestra lectura y en nuestro análisis que dichas necesidades se conviertan en arquitectura. La vivienda debe ser reflejo de quien la vive.

No todo espacio debería ser para todos. La repetición, la homogeneidad, la estandarización, pueden resultar sí, para determinadas necesidades y para determinados momentos de la historia.

Le Corbusier sentenció que “La casa es una máquina para vivir”, en 1914 cuando la Primera Guerra Mundial obligó a reconstruir Europa con ligereza.

El mismo escribió, unos años después, “Se admite para la pintura y para la música; pero se rebaja la arquitectura a causas utilitarias: tocadores, baños, radiadores, hormigón armado, bóvedas o arcos ojivales, etc. Esto es construcción, esto no es arquitectura.

“Existe arquitectura cuando hay emoción” (Le Corbusier, 1998)

Permitámonos creer que tenemos la magia para convertir un espacio en construcción, y una construcción en arquitectura, en el hogar de alguien. Con ella podemos transformar el vivir de quien nos busca. PD: Buscá compartir tiempo con un arquitecto. Tiene ilusiones, es soñador. Cree que un espacio, que ideas y poesías construidas, pueden cambiar el mundo.

Este artículo se publicó en la edición 83 de Vivir Urbano. Leer la edición completa