La arquitectura es tan infinita como arquitectos hay en el mundo.
¿En qué base se sustenta? ¿A qué contexto responde? ¿Cómo se materializa?, ¿Cuál es su función?… pero ¿Qué la hace especial?.
De los significados que encontré para hacer referencia a esta idea de “perro verde” me parecieron indicados y justos los siguientes: “que es de comportamiento inhabitual”, o, mejor dicho, “algo escaso en su especie”, o mejor aún, “propenso a singularizarse”.
Esa arquitectura sí que existe. Y no hablo sólo de las grandes obras conocidas. ¡No! Sino de la arquitectura que está a nuestro alcance, cotidianamente, caminando por las calles y diseñando en el escritorio.
Es la arquitectura que nace de un lápiz y un papel, hasta incluso en la servilleta de ese café que usaste para distraerte. La que se sostiene por su idea generadora. Esa que vive del pasado, del presente y del futuro. Que se construye sobre inspiración.
Identifica, a una persona, a un sitio, a un arquitecto. Es la arquitectura que da identidad.
Aquella que necesita de la luz y del aire para vivir. La que resulta de grandes desvelos y muchas playlist. Esa arquitectura que cuenta una historia al observarla, al leerla, al admirarla. Defiende sus ideas, habla por sí sola.
Manejando por las calles de mi ciudad, suelo frenar de repente y dejar el auto con las balizas encendidas para bajar y tomar una foto de esa casa que con un gesto bastó para despabilarme; esa expresión que la hizo sobresalir de su entorno inmediato, capáz de hacer cambiar la realidad en la que vivimos.
Una arquitectura a “primera vista”, que nos inspira y nos hace crecer la imaginación.
Una arquitectura que nos enseña a soñar “aún cuando lidiamos con la materia dura del cemento, del hierro, con el hambre de la humana arquitectura” (Ferreira Gullar,1976)
La arquitectura culpable de ayudarnos a creer que todo es posible.
Es la arquitectura que hay que coleccionar, un perro verde. Es mi favorita.
Espero muchos de ustedes la puedan encontrar.
PD. Buscá compartir tiempo con un arquitecto. Tiene ilusiones, es soñador. Cree que un espacio, que ideas y poesías construidas, pueden cambiar el mundo.



