Soluciones Características de los suelos

Variables naturales del terreno

Variables naturales del terreno

Se define al paisaje como las interrelaciones de factores naturales y humanos. El suelo, la vegetación, la geomorfología y el agua (superficial y subterránea) son los principales elementos naturales. La planificación, ejecución y desarrollo sostenible de un proyecto paisajístico deberá evaluar el terreno contemplando el análisis del suelo, la interpretación topográfica y las condiciones climáticas.

Conocer el tipo de suelo a partir del perfil edáfico y el respectivo análisis físico, químico y biológico del mismo, nos permitirá interpretar la capacidad de drenaje, fertilidad y estabilidad del suelo.

La disponibilidad de agua está directamente determinada por la textura del suelo. Los arenosos tienen menor capacidad de retención de agua y por lo general, pobres en nutrientes. Los suelos arcillosos tienden a retener el agua y a encharcarse. Cambiar la textura del suelo es caro y poco sostenible, por lo que una correcta elección de las plantas es fundamental.

La profundidad edáfica es otro de los factores determinantes. En ocasiones existen rocas a poca profundidad que limitarán el crecimiento de las plantas.

La topografía determinará la distribución y movilidad del agua en el terreno, lo que influirá en el diseño del paisaje que se proponga y en la vegetación que se incorpore. En terrenos con pendientes pronunciadas es buena opción utilizar especies nativas que están adaptadas a estas condiciones. Es fundamental analizar variables como las precipitaciones, temperaturas, heliofanía y vientos predominantes.

Definir la vegetación y riego a utilizar en el diseño también dependerá de las condiciones climáticas locales.

Finalizada la evaluación podremos definir las acciones a realizar para ejecutar correctamente el diseño paisajístico. Contemplaremos la limpieza del terreno, eliminando rocas, raíces y vegetación no deseada.

La nivelación del terreno asegurará el correcto drenaje y evitará problemas de erosión y encharcamientos.

La compactación del suelo se realizará para conseguir una base firme y estable, que permita el crecimiento de las raíces. En el caso de requerirse, se acondicionará el suelo incorporando enmiendas para mejorar la estructura y fertilidad.

La preparación del terreno es una tarea compleja que requiere una planificación cuidadosa y una ejecución precisa.

Con la combinación adecuada de técnicas, herramientas y conocimientos todos los terreno pueden transformarse en un hermoso espacio verde.

Este artículo se publicó en la edición 84 de Vivir Urbano. Leer la edición completa