Se proyectó un espacio de usos múltiples, destinado principalmente a ensayos y clases de música, pero también pensado como un lugar para estudiar, reunirse y almacenar hierbas secas. La propuesta se resuelve a partir de una planta con forma de medio hexágono. Sus planos de cerramiento en diferentes ángulos y la cubierta inclinada, de proyección rectangular, ayudan acústicamente generando aleros y una galería con expansión hacia el ingreso. La estructura portante está compuesta por elementos rollizos de madera de eucaliptus y anclajes metálicos. Los cerramientos son de quincha seca con estructura de madera o cañas entrelazadas, recubierta con una mezcla de tierra y fibras vegetales. Es un sistema conocido por su flexibilidad y resistencia a sismos, así como por su buen comportamiento térmico. Una solución que se optimizó con tarimas de madera reutilizadas, facilitando la rapidez del armado. La quincha se eleva sobre un zócalo hidrófugo que contribuye a proteger los muros de la humedad. Los aleros y la interacción con el entorno, tanto desde la formalidad como desde la vivencia interior, permiten que el bosque circundante se incorpore al espacio a través de aberturas ubicadas según las visuales seleccionadas. Estas garantizan la mayor entrada de luz natural y solar directa para las estaciones invernales y la ventilación cruzada para refrescar las estaciones estivales. Los cerramientos de quincha tienen una terminación de revoque fino de cal sobre tierra y fibra vegetal. La fibra compactada con barbotina (mezcla de tierra arcillosa y agua) de relleno de los muros, se comporta como aislante térmico y el rasado y los revoques de tierra aportan masa térmica, acumulando calor, lo cual es muy beneficioso al interior, en invierno. Para evitar el efecto de cajón del piso de madera sobre clavadores, se rellenó con arena para amortiguar el sonido. El techo con cubierta vegetal también colabora en la absorción de ruidos exteriores que, además de ser un excelente aislante térmico, genera un rico ecosistema y se integra en el paisaje. El reflejo del sonido por los cristales se resuelve con textiles y paneles de absorción acústica.
Todos los materiales y la pintura a base de aditivos naturales, trabajan al unísono para regular la humedad por su capacidad higroscópica, absorber y aislar sonido, y mantener una temperatura estable.





