Un lugar Densificación urbana

Otra forma de crecer

Otra forma de crecer

La ciudad de San Luis plantea un interrogante relevante: ¿conviene continuar expandiendo el tejido urbano hacia la periferia o impulsar una mayor densificación de las áreas ya consolidadas?

La ciudad se ha extendido hacia el norte, el corredor de la avenida Santos Ortiz y la vinculación con Juana Koslay. Este fenómeno incrementó la superficie urbanizada, pero también elevó los costos de provisión y mantenimiento de infraestructura, redes, energía eléctrica, alumbrado público y transporte.

La densificación urbana propone aprovechar la ocupación de terrenos vacantes, la renovación de edificios obsoletos y la construcción de mayor altura en corredores estratégicos.

Pero, ¿es posible densificar? Depende de la intensidad de la densificación.

En San Luis, la infraestructura básica ya cuenta con redes de servicios y alumbrado público. Esto hace que densificar sea, en principio, más eficiente que extender la ciudad hacia nuevos loteos pero, la capacidad de esas redes no es ilimitada. Sin estudios de capacidad hidráulica y eléctrica pueden aparecer problemas de presión de agua y sobrecarga de redes, entre otros.

El error más frecuente es plantear el debate como una elección entre “densificar o expandirse”. Las ciudades necesitan ambas estrategias: una densificación planificada de las áreas consolidadas y una expansión urbana controlada cuando la infraestructura existente ya no puede absorber más crecimiento.

La ciudad de San Luis aún no presenta una densidad elevada en términos generales, por lo que el desafío no es impedir la densificación, sino orientarla.

Se podría promover una densificación selectiva, vinculada a corredores urbanos, transporte, equipamientos y redes, acompañada por inversiones en infraestructura, espacios públicos y demás aspectos urbanos.

La densificación no debe ser un fin en sí mismo, sino una estrategia de desarrollo que requiere evaluar la capacidad de la infraestructura, la movilidad y espacios públicos y sobre todo, los efectos en la calidad de vida de los ciudadanos.

Este artículo se publicó en la edición 94 de Vivir Urbano. Leer la edición completa