Una obra

La arquitectura como paisaje

La arquitectura como paisaje

Desde su concepción, el proyecto se desarrolló con la premisa de establecer una relación directa y permanente con el entorno, proponiendo una arquitectura integrada al paisaje que, a través de su implantación y su geometría, lo acompañe y lo potencie, en lugar de imponerse sobre él.

Las condiciones climáticas del lugar fueron determinantes en el proceso de diseño. La fragmentación del programa en distintos volúmenes permitió generar espacios protegidos del viento y del asoleamiento intenso, favoreciendo tanto el confort ambiental como la apropiación de los espacios exteriores.

La arquitectura encuentra su verdadera trascendencia cuando deja de competir con el paisaje para convertirse en parte de él. Integrarse al territorio implica comprender, sus condiciones, respetar su identidad y proyectar espacios que dialoguen con el entorno sin alterar su esencia.

La arquitectura como paisaje

En este proyecto es una intervención que busca habitar el lugar con equilibrio, donde la naturaleza y la arquitectura se potencian mutuamente.

La funcionalidad cotidiana fue una de las premisas del proyecto. Para ello, se diseñó un núcleo central retraído que articula todos los sectores de la vivienda, establece una conexiones visuales permanentes y organiza el acceso a las áreas más privadas.

La galería, generada por la sustracción de la masa, prolonga el área social hacia el exterior. La relación directa del estar y el sector de servicios favorece un uso flexible, de los espacios, pudiendo adaptarse a cambios funcionales.

La arquitectura como paisaje

Formalmente, el proyecto adopta una estrategia de diseño basada en la sustracción de la masa. Mediante operaciones de vaciado se configuran distintos volúmenes que generan una secuencia de espacios interiores y exteriores, enriqueciendo la experiencia espacial.

La estrategia de sustracción de masa se extiende también al diseño de las aberturas. Profundamente retraídas respecto del plano de fachada, refuerzan el lenguaje volumétrico del proyecto y aportan profundidad a la composición.

En el interior, cada abertura fue concebida como un encuadre del paisaje, potenciando la relación visual entre la vivienda y su entorno arquirectónico.

La arquitectura como paisaje

La disposición de la vivienda responde a una lógica funcional que acompaña los recorridos y configura espacios de recreación, contemplación y privacidad, favoreciendo un habitar equilibrado y una experiencia residencial confortable, flexible y capaz de adaptarse a las necesidades de sus habitantes a lo largo del tiempo.

Este artículo se publicó en la edición 94 de Vivir Urbano. Leer la edición completa