"El elemento esencial para nuestros clientes fue la adquisición de la sensación de máxima seguridad", expresan los proyectistas del estudio KWK Promes.
La realización del proyecto requirió soluciones técnicamente complejas. En el frente, dos paredes deslizantes de 2.20m de altura con 22 y 15 metros de longitud cada una, interactúan para abrir o cerrar la casa al entorno urbano. Persianas de gran tamaño de aluminio anodizado color blanco, paneles móviles de hormigón en las ventanas y un puente levadizo completan el mecanismo de una casa que se repliega sobre sí misma. Motores electrónicos controlan todos los elementos móviles del sólido paralelepípedo.
Los paneles pivotantes de acero ligero están rellenos de lana mineral logrando una perfecta aislación cuando la casa es cerrada.

El acristalamiento permite adquirir energía en invierno o evitar el calor del sol durante el verano.
La energía del edificio es obtenida mayormente de fuentes renovables, sistemas solares apoyados con calefacción de gas y ventilación mecánica con recuperación de calor. Por la noche cuando la casa se cierra la capa exterior permite acumular la energía obtenida durante el día.
La casa se despierta cada mañana y se cierra después del anochecer. Una rutina que se asemeja a los procesos que ocurren en la naturaleza, un ciclo de vida diurno y nocturno.

Una pieza arquitectónica de elite, una maravilla de la domótica de la mano de un artista que logra articular la perfecta integración del medio ambiente natural con el mundo artificial.
Ficha técnica
KWK Promes. Arquitecto: Robert Konieczny. Ubicación: Varsovia, Polonia. Colaboradores: Lukasz Zadrzynski, Marcin Jojko. Diseño interior: Magdalena Radatowicz – Zadrzynska. Ingeniería estructural: Grzegorz Komraus – Aleksandra Patach. Área del sitio: 2500 m2. Superficie cubierta: 566,51 m2. Volumen: 1719 m3. Construcción: 2005-2009.



